Silobolsas: verdades, fakenews y vandalismo

La Superintendencia de Seguridad Rural de la provincia de Buenos Aires dio a conocer un informe sobre los posibles delitos cometidos contra silobolsas en este territorio. En todo 2020 sólo hubo 14 denuncias por silobolsas rotas en la provincia, relacionadas principalmente con sobrecarga o fallas, conflictos laborales entre empleados y productores, travesuras juveniles o daños causados por animales. Recomiendan informar la ubicación de las mismas a las autoridades y analizar la contratación de seguros para evitar riesgos.

Durante 2020 sólo hubo 14 denuncias por silobolsas rotas en la provincia de Buenos Aires. Seis de esos hechos, el 42 por ciento, fueron esclarecidos. “El daño causado se encontraba relacionado en algunos casos a conflictos con empleados despedidos, en otros con menores que jugando sobre el silo produjeron el estallido del mismo y en otros casos la rotura fue causada por animales”, sostiene el informe que elaboró la Superintendencia de Seguridad Rural bonaerense, dependiente de la cartera de Seguridad provincial, para el Ministerio de Seguridad de la Nación, en el marco de las investigaciones por los ataques en ese distrito y en otras tres provincias: Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

El informe desmiente que haya habido una escalada de hechos en el último tiempo, a decir por las estadísticas de los últimos 4 años en la provincia. A su vez, el trabajo detalla que en una amplísima mayoría de casos, los daños no significaron pérdidas de materia prima para los productores rurales.

En algunos casos, la rotura de silobolsas también pudo obedecer a la sobrecarga de los contenedores plásticos. La Superintendencia de Seguridad Rural y las fiscalías que intervienen en las denuncias tomaron “muestras parciales de los silosbolsa en los sectores donde se presentan cortes para determinar si la rotura fue con intencionalidad o por el estallido por presión relacionada con exceso de peso del cereal y/o falla del material que compone dicho silobolsa”, precisa el documento. El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Superintendencia de Policía Científica se encargarán de las pericias.

“Que en todos los casos, siempre se denunció la constatación de la rotura del silo bolsa pero no pérdida de cereal por el arrojo de productos químicos, por ende el recupero de la mercadería almacenadas supera siempre más del 95%, según propias manifestaciones del denunciante”, consigna el trabajo difundido por la Superintendencia de Seguridad Rural bonaerense.

La dependencia de la policía bonaerense aclara que los casos no resueltos se deben en su mayoría a que los ataques fueron denunciados de manera tardía por parte de los propietarios de los campos. “Es de tener en consideración –señala- que en oportunidades la constatación por parte del denunciante de la rotura del silobolsa sucede luego de períodos de ausencia del predio rural, motivando ello la pérdida de tiempo valioso para obtener elementos que puedan indicar causal del hecho denunciado”.

De todos modos, el informe de la Superintendencia sostiene que las investigaciones realizadas “no arrojaron indicios o sospechas que las roturas se encuentren relacionadas con actividades gremiales y/o sindicales”. También precisa que las pérdidas para los productores fueron escasas. En los catorce casos de la provincia de Buenos Aires “se constató la rotura del silobolsa pero no hubo pérdida de cereal por el arrojo de productos químicos, por ende el recupero de las mercaderías almacenadas superó siempre el 95 por ciento, según las propias manifestaciones de los denunciantes”, advierte.

Por tanto, según el organismo de seguridad “no existen indicios o sospechas que se encuentren relacionadas con actividades gremiales y/o sindicales”, ni tampoco de un eventual accionar colectivo por parte de grupos políticos.

En 2019 las denuncias por el mismo motivo fueron 21, de las cuales se esclarecieron 7. En 2018 fueron 10 y 5, y en 2017, 4 y 3, respectivamente. De cualquier manera, la cantidad de roturas representa una cifra infinitesimal en relación al volumen de la producción sojera y mucho menos podría representar algún tipo de delito sistemático.

La Superintendencia de Seguridad Rural tiene bajo su control una amplia extensión equivalente al 97,71% del territorio bonaerense. Cuenta con 492 móviles que circulan un promedio de 7,5 horas diarias en el que cada uno recorre unos 300 kilómetros. En total la fuerza cuenta con 2.751 efectivos.

Informar la ubicación de las silobolsas y no entrar en pánico

En medio de los crecientes rumores sobre ataques a silobolsas en diversas regiones del país, en la provincia de Buenos Aires la policía de patrullas rurales comenzó a pedirles a los productores de las distintas rurales que informen dónde están los bolsones con granos para hacer un patrullaje más focalizado.

«Hacen un relevamiento para estar más encima», señaló el presidente de Carbap. «Lo recibimos bien porque es una forma de estar más encima», insistió. El dirigente reveló que al principio el pedido no les gustó a los productores, pero luego desde las rurales se comprendió la medida.

En la provincia de Buenos Aires hay más de 100 patrullas rurales que tienen un contacto estrecho con las entidades rurales

Ante la inquietud, contratar un seguro

Fuera de cualquier especulación en torno a lo que informan medios y quieren capitalizar los políticos, muchos aconsejan que el seguro para silobolsas es una instrumento útil para proteger la cosecha antes, durante y después de la pandemia.

La única opción que encuentra el agricultor, además de manifestar su preocupación y el pedido de respuesta oficial, es controlar más de cerca los silos y tratar de cubrirse ante posibles riesgos. De hecho, distintos jugadores del sector confirmaron que crecieron las consultas por los seguros específicos para el guardado de los cereales. Aseguradoras, productores de seguros y organismos del campo coincidien en que el tema está vigente.

Vandalismo mediático y figurita repetida

Las imágenes que proliferan en redes sociales y medios de comunicación sobre silobolsas rotas alientan el malhumor del público no vinculado a la producción rural pero que mantiene empatía con el sector, sin embargo no corresponden a actos de vandalismo: la imagen de una silobolsa estallada es muy común en la Argentina, uno de los mayores productores mundiales de granos, las roturas no son poco comunes.

Los agitadores interesados en las redes sociales, el accionar de los grupos monopólicos de medios, así como la reacción corporativa de los grandes exportadores en defensa de Vicentín (uno de los casos recientes más escandalosos de vaciamiento, fuga de capitales y defraudación a los interesas de la República Argentina), generaron una campaña mediática sin asidero real y alimentada por sectores sociales minoritarios. Cabe preguntarse si el vandalismo rural que se esgrime no es en realidad vandalismo mediático para seguir dividiendo a los argentinos.

Por Redacción InformadorMgd

Fuentes: La Nación, Página12, Cronista.com,