Magdalena le dijo No al negacionismo: Crónica de una semana de memoria y consenso por el Nunca Más

Al concluir una semana de profunda significación histórica y social para nuestro país, en InformadorMgd no queríamos dejar pasar la oportunidad de trazar un balance y analizar minuciosamente lo sucedido en el plano local con la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en la Argentina.

En tiempos donde se vuelve fundamental resguardar los consensos básicos que dieron vida y duración a esta democracia reconquistada en 1983, cabe subrayar la importancia que tienen para la vida institucional democrática aquellos posicionamientos y propuestas que se plantearon lejos de los discursos negacionistas y del odio. A continuación, repasamos los gestos políticos y las voces que marcaron la agenda de nuestra comunidad en este aniversario redondo.

El Concejo Deliberante y una actitud Honorable a 50 años del Golpe

A diferencia de lo sucedido en la legislatura bonaerense o en otros concejos deliberantes del país, donde la agresión, el negacionismo o el falso revisionismo intentaron opacar la conmemoración, el Honorable Concejo Deliberante de Magdalena ofreció una muestra de sensatez y madurez política.

El lunes 23 de marzo por la tarde, la habitual sesión especial conmemorativa por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, adelantada a la víspera para permitir la movilización de magdalenenses el 24 a Plaza de Mayo, se transformó en un espacio de convivencia democrática donde, por encima de las naturales diferencias ideológicas, prevaleció el respeto por el pacto fundacional del «Nunca Más» conquistado desde 1983.

El descubrimiento de una placa recordatoria en el hall del edificio deliberativo operó como la síntesis perfecta de este espíritu. En un gesto de profunda carga institucional, la tela que cubría la placa fue removida de manera conjunta por un representante de cada una de las fuerzas políticas que integran el cuerpo: Martín Raffo (UCR), Camila Daca (EPA), Alejandra Irazú (peronismo) y Carina Zanelli (LLA). Una postal de unidad frente al horror que hoy parece una rareza en otros ámbitos legislativos.

Los matices de un debate maduro

La sesión permitió desplegar un abanico de enfoques históricos y políticos bien marcados, pero sin caer en el barro de la descalificación personal o institucional.

Por la bancada oficialista de la Unión Cívica Radical, el concejal Martín Raffo realizó un recorrido histórico firmemente anclado en la tradición alfonsinista. La UCR local no dejó pasar la oportunidad de reivindicar el rol protagónico que tuvo su partido en el juicio a las juntas y la creación de la CONADEP. Resultó significativo el tono de Raffo, quien en el pasado supo abonar a la teoría de los dos demonios —postura por la cual debió pedir disculpas públicas a las víctimas algunos años atrás— y que hoy se planta en una férrea defensa de los consensos democráticos.

En sintonía con ese clima de respeto, su compañera de bloque, Ana Garayalde, se llamó —o fue llamada— al silencio. Lejos de repetir los exabruptos negacionistas o eslóganes ruidosos contra «el curro de los derechos humanos», como los que sostuvo en la conmemoración del año pasado, la edil mantuvo una escucha atenta y respetuosa durante toda la sesión.

Desde el bloque del peronismo se plantearon miradas complementarias pero tambien contrapuestas. César Fulgione apeló a la emoción militante y a la continuidad de la memoria en las nuevas generaciones; Alejandra Irazú aportó un perfil institucional llamando a cuidar el diálogo político; mientras que Mirna Gurina trazó una línea más cruda, caracterizando el proceso como «cívico-militar-eclesiástico» y apuntando directamente a las corporaciones económicas que se beneficiaron con el terrorismo de Estado.

Las intervenciones de Fulgione y Gurina fueron contundentes al señalar el negacionismo del genocidio, advertir sobre expresiones que rozan la apología del terrorismo de Estado por parte del actual gobierno nacional y reivindicar las políticas de Estado encaradas por el presidente Néstor Kirchner.

Por su parte, la concejal Camila Daca, del vecinalismo de EPA, operó como un puente conceptual al valorar con igual énfasis tanto el coraje inicial de Raúl Alfonsín como la posterior profundización de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia impulsadas por Néstor Kirchner.

La nota discordante, aunque contenida, la dio Carina Zanelli por La Libertad Avanza. Si bien hizo un intento de pronunciamiento por la «memoria completa», Zanelli evitó profundizar en una problemática en la que evidentemente toca de oído, demostrando un total desconocimiento tanto de la historia de los años 70 como de la complejidad del proceso judicial argentino. Su sensata y discreta intervención evitó las provocaciones y latiguillos del mileísmo. Reconoció la desaparición de personas como un crimen aberrante y abogó por dejar la violencia fuera de la práctica política actual.

El cierre de la sociedad civil y la vigilia

Al finalizar los discursos de los ediles, el cuerpo pasó a un cuarto intermedio para otorgar la palabra a Gisela Patrocinio, representante de la Asamblea 24 de Marzo de Magdalena. Patrocinio cerró la sesión con un discurso encendido y punzante, bajando a tierra las deudas que la dirigencia local aún mantiene en materia de señalización de la memoria de los desaparecidos en su principal espacio verde público, justamente llamado Parque de la Memoria, y en el propio cementerio del distrito, donde fueron enterradas víctimas de los «vuelos de la muerte».

La contundencia de sus palabras y la madurez con la que el HCD supo escuchar las críticas de la calle convirtieron al recinto en la antesala perfecta para lo que vino después. La sesión dio paso a una vigilia pluralista, participativa y de gran convocatoria popular en la plaza, demostrando que en Magdalena el consenso democrático sigue estando a resguardo.

Una sana decisión institucional desde el municipio

La conmemoración de los 50 años del golpe se extendió a través de diversas propuestas en el distrito. Desde la Municipalidad de Magdalena se impulsó una agenda cultural enfocada en mantener viva la memoria colectiva, que incluyó la proyección de la película “Argentina, 1985” en el Teatro Español, una actividad destacable aunque llamativamente superpuesta con la Vigilia unitaria que se desarrollaba a 100 metros de allí, y la jornada musical “Rock por la Memoria” el mismo 24 por la tarde en el Anfiteatro del Lago, con decenas de artistas locales.

En sintonía, la UCR de Magdalena organizó una charla el 24 de marzo al mediodía con el histórico dirigente radical Federico Storani, sumando un espacio de debate político y reflexión a un aniversario de profunda significación.

Memoria en las escuelas y en los clubes

Esa mística de respeto y memoria no se agotó en las instituciones políticas, sino que se ramificó con una fuerza inédita por todo el tejido social de Magdalena. Durante toda la semana, las redes sociales se vieron inundadas por decenas de mensajes e iniciativas provenientes de los espacios educativos, instituciones deportivas y entidades intermedias del distrito. Desde los clubes de barrio que reafirmaron su rol social bajo la consigna del «Nunca Más», hasta las escuelas y centros de formación que trabajaron la fecha con una mirada pedagógica y comprometida, la comunidad organizada dejó en claro que el consenso democrático está arraigado en sus instituciones.

Este acompañamiento de la sociedad civil funcionó como un respaldo vital a la madurez institucional, demostrando que en Magdalena la defensa de los Derechos Humanos es una construcción colectiva que atraviesa todas las capas de la vida cotidiana.

Magdalena también en Plaza de Mayo

Fuera del distrito, fue importante la participación de contingentes de militantes magdalenenses en la masiva e histórica movilización a la Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, destacándose entre ellos la nutrida columna de La Cámpora Magdalena, que marchó desde la ExESMA pasando por San José 1111 para luego confluir en la movilización unitaria.

A modo de epílogo, un Continuará…

A 50 años del quiebre más doloroso de nuestra historia, muchas de cuyas heridas siguen abiertas y sus reparaciones pendientes, Magdalena ha demostrado que la memoria no es un patrimonio estanco ni una pieza de museo, sino un músculo que se ejercita en la convivencia diaria.

Lo sucedido esta semana en el recinto del Concejo Deliberante, en los ámbitos partidarios, en los ámbitos educativos, en los espacios comunitarios y en las plazas públicas, deja una enseñanza que trasciende las fronteras del distrito: es posible sostener las diferencias políticas más profundas sin rifar los cimientos de una convivencia democrática que necesita mejorarse y ampliarse hacia un bienestar real para toda la población.