A medio siglo del inicio de la etapa más oscura de la historia argentina, la comunidad de Magdalena transformó la Plaza San Martín en un espacio compartido de reflexión, arte y compromiso. La vigilia del lunes 23 de marzo representó un hito en las conmemoraciones locales, no solo por la carga simbólica al cumplirse 50 años del golpe de Estado cívico-militar, sino por el carácter autogestivo y horizontal de su organización. En una jornada que buscó territorializar la historia, decenas de vecinos y familias del distrito se congregaron para honrar la memoria de las 30.000 víctimas de la dictadura y reafirmar el reclamo de Verdad y Justicia.
La «Vigilia Militante» comenzó pasadas las 18:30 horas, inmediatamente después de la sesión especial en el Concejo Deliberante. Este año, el horario y la dinámica de la sesión fueron el resultado de una gestión de la propia Asamblea 24 de Marzo Magdalena, espacio que mediante una nota respaldada por más de 60 firmas solicitó que el acto institucional funcionara como antesala del encuentro popular. A medida que avanzaba la tarde, la plaza se fue poblando de banderas y pañuelos bajo la premisa de que la memoria es una construcción colectiva.
Esta edición de la tradicional vigilia marcó un hito al ser la primera vez que la organización fue coordinada íntegramente por la Asamblea 24 de Marzo, un espacio pluralista y multisectorial que a partir de la convocatoria a reuniones abiertas todos los sábados del mes en el Parque de la Memoria. Según señalaron desde la organización, esta modalidad asamblearia busca consolidarse en el tiempo para que la vigilia sea sostenida por la propia comunidad organizada. El despliegue en la plaza ofreció una diversidad de propuestas culturales, entre ellas la exposición de fotografías de Xavier Kriscautzky sobre espacios locales emblemáticos relacionados con las víctimas locales del terrorismo de Estado y de afiches fotográficos de la Comisión Provincial por la Memoria, un registro visual imprescindible sobre la dictadura militar y la lucha por los derechos humanos.
Las intervenciones artísticas sumaron capas de sentido a la jornada como la creación de un gran pañuelo blanco donde los presentes podían poner sus huellas digitales, una guirnalda con la frase «derechos negados» o la «Bibliobandera», una gran bandera de manifestación con bolsillos cosidos que albergaban libros vinculados a las temáticas de la jornada. El CIIE y el CPA de Magdalena ofrecieron espacios pedagógicos, con bibliografía y propuestas de salud mental, para abordar la historia reciente desde una perspectiva integral. También hubo puestos de artesanos y emprendedores, un buffet a cargo del centro cultural La Casita de Olga
En paralelo se desarrolló la «Zapada por la memoria», donde músicos locales interpretaron el cancionero que fue prohibido por el régimen militar y otras alusivas a la jornada, con una puesta técnica a cargo de Sonitus Sonido.
Se vivió al poner especial énfasis en el recuerdo de los magdalenenses desaparecidos. Los integrantes de la Asamblea recordaron que el terrorismo de Estado dejó marcas indelebles en el propio suelo del distrito, mencionando a las vecinas y vecinos secuestrados, la aparición de cuerpos de víctimas de los «vuelos de la muerte» en las costas del río y los enterramientos como NN en el cementerio local. La vigilia cerró con la certeza de que, a 50 años del golpe, la memoria en Magdalena se mantiene despierta y en manos de su gente.

















