El próximo sábado 17 de enero, la costa de Magdalena volverá a ser el escenario de un reclamo que se niega a quedar en el olvido. A 27 años de la catástrofe provocada por la multinacional Shell, colectivos socioambientales, activistas y vecinos se encontrarán en el Balneario Municipal para una jornada de visibilización, radio abierta y expresiones artísticas. El encuentro de este año tiene una carga simbólica especial: será el primero tras la declaración oficial del 15 de enero como el “Día de la Conciencia Ambiental por el derrame de petróleo en el Río de la Plata”.

La institucionalización de esta efeméride, aprobada por el Concejo Deliberante de Magdalena en agosto de 2025, fue la culminación de un largo recorrido pedagógico y activista en el que se articuló la activación de la memoria ambiental y el acercamiento al territorio con docentes y estudiantes del distrito. Este proceso, que sembró conciencia durante años, tuvo su punto de llegada con los trabajos de investigación y la presentación de un proyecto de ordenanza por parte de alumnas y alumnos del Plan FinEs en distintas comisiones de Magdalena, Bavio y Atalaya.
En el inicio de ese camino estuvo la realización de los encuentros por humedal y el río «Lo Que Da Vida Es La Humedad« y producción de la película “La Teoría del Derrame – Educación ambiental, memoria y no justicia en Magdalena”, realizados desde la colaboración de Colectiva Magdalena 318 y Casa Río Lab.
El documental, además de reunir documentos históricos y entrevistas sobre la causa, contó con la participación de docentes y estudiantes de las Escuelas Secundarias 1 y 7, el Colegio Sagrada Familia y el profesorado de Geografía del Instituto de Formación Docente y Técnica 58, en talleres territoriales y artísticos que se pensaron junto a los docentes como recurso audiovisual a la vez que dispositivo de activación de la memoria y la conciencia territorial entre los más jóvenes. Tras su estreno, llevado a cabo el 15 de enero de 2024, precisamente en el 25° aniversario del derrame, el film se proyectó en casi todas las instituciones educativas locales, así como en otras de varias ciudades del país y en festivales internacionales, convirtiéndose en un dispositivo clave de debate.
Inspirados tanto por el documental como por el trabajo histórico de Ala Plástica —quienes desde el primer día documentaron y denunciaron el desastre—, en 2025 docentes y estudiantes del Plan FinEs investigaron el impacto del derrame de crudo en su comunidad y tradujeron ese saber acumulado en la propuesta presentada por alumnas de la «comisión 34» del programa educativo para adultos en Magdalena, aprobada por unanimidad por las y los concejales, y que incluso llegó hasta el Parlamento Juvenil Bonaerense en la Legislatura provincial.
Desde ahora, esa fecha oficial funciona tanto como una plataforma para exigir justicia ambiental y que el desastre de 1999 no se repita, como un motivo de involucramiento comunitario permanente, incorporando todas las problemáticas socioambientales regionales en la formación, comunicación y concientización.

Una causa abierta y una justicia «empetrolada»
Aquel 15 de enero de 1999, el choque entre el buque Estrella Pampeana (al servicio de Shell) y el portacontenedores Sea Paraná liberó más de 5 millones de litros de crudo en el estuario. Fue el mayor desastre ecológico en la historia del Río de la Plata, afectando humedales, juncos y la biodiversidad de una zona protegida por la UNESCO.
A casi tres décadas, la impunidad persiste. La causa judicial, que supo tener fallos ejemplares contra la petrolera, terminó enredada en laberintos de competencia federal. Actualmente, sigue pendiente la homologación de un acuerdo extrajudicial de 2009 —cuestionado por organizaciones ambientales— por el cual Shell pagaría 9,5 millones de dólares a cambio de ser eximida de responsabilidad. Mientras el expediente «duerme» en los juzgados porteños, desde la comunidad se sigue denunciando la complicidad política y judicial que permite que las corporaciones operen sin cuidados por la población, el ambiente y los ecosistemas, y sin reparar los daños causados por su negligencia.

La convocatoria de este sábado no solo mira hacia atrás. La declaración conjunta suscrita hace un año por decenas de organizaciones y colectivos de todo el país, entre ellas la local Colectiva Magdalena 318, advierte que los riesgos están más vigentes que nunca. El avance de la prospección sísmica offshore en el Mar Argentino, la expansión del fracking en Vaca Muerta y los proyectos de GNL en zonas que deben ser protegidas son vistos como la continuidad de un modelo extractivista que «sacrifica» territorios en pos de beneficios corporativos.

Frente a las políticas de desmantelamiento de leyes ambientales y el negacionismo del cambio climático, las y los activistas locales sostienen que la única defensa real es la red territorial. «El Día de la Conciencia Ambiental es una oportunidad para encontrarse, fortalecer lazos y resistencias«.
La invitación es abierta a toda la comunidad para transformar el daño de aquella «marea negra» en una conciencia activa que proteja el río para las generaciones futuras.

