A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, una multitud se movilizó en la Plaza de Mayo y en distintas partes del país en una jornada atravesada por el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia y cuestionamientos al Gobierno de Javier Milei.
La convocatoria en la Ciudad de Buenos Aires reunió a organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, políticas y sindicales, junto a miles de personas autoconvocadas. Como cada año, las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo encabezaron la movilización, acompañadas por familiares de desaparecidos, sobrevivientes y nietos restituidos.

El acto central se realizó por la tarde en Plaza de Mayo, donde se leyó un documento consensuado por los organismos históricos bajo la consigna “Que digan dónde están”. Allí se reafirmó la cifra de 30.000 desaparecidos y se reiteró el reclamo por el destino de las víctimas del terrorismo de Estado y por la restitución de identidad de los niños apropiados durante la dictadura.
En ese marco, Estela de Carlotto destacó que ya fueron restituidos 140 nietos y convocó a la sociedad a continuar aportando información para avanzar en las búsquedas. También tomaron la palabra nietos restituidos como Guillermo Pérez Roisinblit y Manuel Gonçalves Granada, quienes remarcaron la vigencia de la lucha por la identidad.
La jornada se desarrolló con una marcha unificada hacia Plaza de Mayo, en la que confluyeron distintos espacios. En ese marco, además del documento leído por los organismos históricos, se presentó otro documento impulsado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, integrado por organizaciones de derechos humanos, sociales y partidos de izquierda.
Cuestionamientos al Gobierno

Durante la jornada también hubo críticas al Gobierno nacional. En el documento leído en Plaza de Mayo se cuestionó el desfinanciamiento de políticas de derechos humanos y se rechazaron discursos que relativizan el terrorismo de Estado.
En paralelo, el Ejecutivo difundió un video en el que planteó la necesidad de una “memoria completa”, con testimonios como el de Miriam Fernández y Arturo Larrabure. La propuesta fue rechazada por sectores de la movilización, que sostuvieron el reclamo histórico por los desaparecidos y los bebés apropiados.
La jornada estuvo marcada por consignas como “Son 30.000” y “Que digan dónde están”, en un contexto donde organismos de derechos humanos advirtieron sobre retrocesos en políticas públicas vinculadas al área.
Movilización federal y fuerte presencia en La Plata
Además de la convocatoria en la Ciudad de Buenos Aires, se registraron movilizaciones en distintos puntos del país, con participación en ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza, Neuquén y Mar del Plata.

En la ciudad de La Plata, la jornada también estuvo marcada por una marcha unificada, en la que confluyeron organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos bajo las consignas de memoria, verdad y justicia. La movilización recorrió el centro de la ciudad y finalizó con la lectura de un documento común, en una convocatoria que reunió a miles de personas y se desarrolló en un clima de amplia participación.
La capital bonaerense, con una fuerte tradición en políticas de memoria y con múltiples sitios vinculados al terrorismo de Estado, volvió a mostrar una alta convocatoria en una fecha significativa, en línea con las movilizaciones que se replicaron en todo el país.
A medio siglo del golpe, la jornada volvió a expresar la vigencia del reclamo, en un escenario donde el debate sobre el pasado reciente y las políticas de derechos humanos mantiene centralidad en la agenda pública.
