Luana Ludueña: una víctima más y van…

Dolor y consternación por el suicidio de Luana Ludueña, bombera voluntaria de la provincia de Córdoba, que había denunciado por abuso sexual al exdirector de Defensa Civil de dicha provincia, Diego Concha.

Por Eugenia Moreno

Luana Ludueña tenía 26 años y era bombera voluntaria del cuartel de bomberos de Pilar – Oncativo (Córdoba), quien se animó a denunciar a Diego Concha, exdirector de Defensa Civil de la provincia, por abuso sexual con acceso carnal (violación).

Luego de su denuncia, y a pesar de que Concha ya se encontraba preso por violencia de género contra su pareja, situación que de alguna manera la ayudó a tomar fuerza para realizar la denuncia y contar lo que le había ocurrido, siguió recibiendo amenazas por parte de un bombero que se estima estaba ligado a Concha, para que cambie su declaración.

Sin embargo, ese ataque sexual marcó un antes y un después en la vida de Luana, dejándola inmersa en una profunda depresión de la que lamentablemente no pudo salir. El pasado jueves 20 de enero se intentó quitar la vida y, a pesar de que la encontraron y fue atendida en el Hospital San Vicente Paul Villa del Rosario, falleció el viernes 21 de enero.

Lamentablemente, éste triste final hizo que todo el país se haga eco de lo que había ocurrido. Quiza, habrán visto centenares de notas en los medios hablando sobre el tema y poniendo especial énfasis en las características y detalles de cómo era ella como persona y a que se dedicaba. Sabemos así que era bombera voluntaria, tenía un perro capacitado para la búsqueda de personas en catástrofes, trabajaba en un vacunatorio contra el covid 19 y quería ingresar en ETAC (Equipo Técnico de Acción Ante Catástrofes). Por supuesto, todos destacan lo buena persona que era y su compromiso para con la comunidad. Sin embargo, de esa manera se corre el foco de lo que nos tenemos que centrar.

Más allá de si era o no una buena persona y qué labores desarrollaba en la comunidad, tenemos que hablar de la violencia institucional que sufrió, agravado por ser cometido por una persona ligada a una entidad estatal y que hizo uso de su lugar de poder para creer que tenía derecho  a someter a una mujer. No importa si era buena o mala. Importa la impunidad con la que operan figuras que ejercen cargos de poder en el Estado. Importa cómo fue protegido, tapado, por sus pares.

Párrafo aparte para la ineficiencia del Estado y la Justicia para actuar como es debido en estos casos y no haber hecho nada para salvaguardar la vida de una persona que no resistió, no tuvo el apoyo y la contención necesaria, soportó la revictimización y la coacción. Las instituciones que tenían que actuar, no lo hicieron. No fue protegida.

Diego Concha, exdirector de Defensa Civil de la provincia de Córdoba

Luana fue una valiente que se animó a denunciar lo que le había pasado a pesar de seguir siendo amenazada y pagando un alto costo por esto. Diego Concha no la mató, pero utilizó los mecanismos inductores que la llevaron a tomar esa drástica decisión para terminar con su calvario. Y en ese punto me quiero detener. Este “alto costo” no tiene que funcionar como un medio desalentador para denunciar agresores. Sino, más bien, este caso y la vida de Luana tiene que llevarnos a repensar de qué manera operan las instituciones y quienes la conforman. Repensar que no es necesario para la violencia de género llegar a la violencia física, al abuso sexual o al asesinato. Esos extremos son la punta de un iceberg, lo visible. Bajo agua se encuentra la manipulación psicológica, la humillación, el control, la dependencia económica, entre tantas otras.

Es por ello, que considero que el caso de Luana no tiene que quedar sólo en la memoria. Si bien Diego Concha ya se encuentra detenido en la cárcel de Bouwer acusado por abuso sexual con acceso carnal calificado por haberlo cometido en ocasión de sus funciones y en un contexto de violencia de género y desde el entorno de la víctima buscan cambiar la carátula con el antecedente “Sathya Aldana” para pedir la prisión perpetua y una condena ejemplar; lo cierto es que a Luana no le van a devolver la vida.

¿Cuántas víctimas más tenemos que contar?

El pedido de justicia es unánime, que el/los culpables paguen y que ninguna otra mujer pase por esto. El Estado debe hacerse responsable por esto. Las instituciones deben funcionar con perspectiva de género y la justicia tiene que actuar a tiempo y funcionar como tal.

Por ella, por vos, por todas, ¡justicia!

Anímate a denunciar. Nunca es tarde. Nunca es poco por lo que estés pasando. El trágico final de Luana se podía haber evitado. Se debía haber evitado.


¿Qué tenés que hacer si te agreden, escuchás, ves o sabés de una agresión a otra mujer?

Podés llamar al 137. Te atenderá un psicólogo. El psicólogo te ayudará y, si es necesario, enviará un equipo de asistencia. El equipo de asistencia está formado por policías, psicólogos, trabajadores sociales y abogados. La llamada al 137 no es una denuncia policial. La llamada al 137 es gratuita los 365 días del año las 24 horas

Podes llamar al 144. Te orientarán, te asesorarán y te darán contención. Las personas que te atienden en la línea nacional 144 son profesionales capacitados. La llamada al 144 no es una denuncia policial. La llamada al 144 es gratuita los 365 días del año las 24 horas.

Si querés hacer una denuncia, es importante que primero te asesores llamando al 144 o acercándote a tu área de género municipal más cercana.

Para realizar una denuncia podés hacerlo:

En una Comisaría de la mujer o Comisaría de Seguridad
En un Juzgado de familia o Juzgado de Paz
En una Fiscalía de turno
A través de la app de seguridad

Más información:
https://www.argentina.gob.ar/justicia/derechofacil/leysimple/violencia-contra-la-mujer