Las pibas «debemos florecer, no desaparecer»

Familiares y amigos de Johana Ramallo colocaron una placa recordatoria en su tumba. Marta Ramallo, madre de la joven desaparecida en 2017 en un presunto caso de trata de personas y de quien se encontró sólo parte de su cuerpo en abril de 2019 en la ciudad bonaerense de Berisso, aseguró hoy que seguirá su lucha para exigir justicia «por Johana y todas las pibas desaparecidas».

«En los últimos 30 meses me arrebataron a mi hija tres veces: el 26 de julio de 2017 cuando se la llevaron; luego cuando me dieron la triste noticia de su muerte y hace tres meses cuando me entregaron el certificado de compatibilidad de los restos y parte del cuerpo de mi hija», dijo Ramallo, con ojos llorosos, al participar esta tarde de una jornada en memoria de la joven, en el Cementerio de la ciudad de La Plata.

Familiares y amigos de Johana Ramallo colocaron en el nicho de la joven víctima de trata y femicidio una placa hecha con la técnica de mosaiquismo y un banco de madera pintado de violeta, el color que simboliza la lucha contra la violencia de género, y en el que se lee: «debemos florecer, no desaparecer».

«Siguen desapareciendo pibas, siguen apareciendo cuerpos de víctimas de femicidio, por lo que seguimos exigiendo justicia, por Johana y por todas las pibas desparecidaas», precisó la madre.

La mujer sostuvo que «sigue habiendo un Estado ausente, ni el Estado ni el poder judicial les da la oportunidad a estas pibas de escucharlas, de saber por qué están en ese estado de prostitución y vulnerabilidad. El Estado no supo escuchar tampoco mis pedidos de ayuda ni el llanto de mi nieta Mailén pidiendo saber dónde estaba su mamá».

«El otro día discutí con una compañera que me dijo ´yo elijo ser puta, ella (por Johana) también eligió´, pero yo puedo asegurar que mi hija no querías ser puta, ni ser desaparecida, ni ser desechada por partes en el lugar donde la desecharon, donde van los desechos cloacales», aseguró con dolor y balbuceó, quebrada, que si hija «tenía 23 años y una vida por delante que vivir».

Ante numerosos familiares y amigos de la joven, se descubrió la nueva placa colocada en el nicho, donde se ve, dibujado con pequeños mosaicos blancos y negros, la cara de Johana Ramallo, sus ojos grandes negros y su cabello largo de mismo color.

«Ayyy, qué linda», dijo embelesada Mailén, la hija de Johana Ramallo, presente en el acto, al ver el rostro de su mamá en la placa, mientras sostenía en su mano una flor de plástico gigante, con pétalos multicolores, que luego colocaría en la tumba.

Junto al banco violeta, que en el propio Cementerio pintaron las amigas y familiares de Ramallo, colocaron también una macetón con una mariposa hecha por su madre con la técnica de mosaico.

«Hice una mariposa en recuerdo a una mariposa que se posó una vez en uno de los tantos murales que pintamos por Johana en La Plata», explicó la mujer.

El 26 de julio de 2017, Johana Ramallo salió a las 17 de su casa de La Plata tras decirle a su mamá que volvería «entre las 20.30 y las 21», pero nunca regresó y en la casa quedó esperándola su madre, su abuela y su hija de en ese entonces 6 años.

La última imagen suya fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio situada en las calles 1 y 63 de La Plata, en la que se la ve entrando a un baño ese mismo día, poco después de salir de su casa.

Ese mismo día, a las 23.30, Marta Ramallo denunció la desaparición de Johana y comenzó, sin ser consciente aún de ello, una lucha que se extendería durante casi dos años en las que reclamó a las autoridades que busquen a su hija, de quien presumía había sido víctima de una organización de trata de personas

En abril de 2019 a Marta le informaron que unos restos humanos hallados en la zona de Palo Blanco, en la ciudad de Berisso, pertenecían a Johana.

Las pericias realizadas a los dos restos humanos hallados determinaron que la joven había sido descuartizada y que su muerte habría ocurrido entre septiembre de 2017 y enero de 2018.

Fuente: Télam

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