A 50 años de su asesinato en Magdalena, el HCD de La Plata declaró ciudadano ilustre post mortem a Sergio Karakachoff

El Concejo Deliberante de La Plata aprobó este jueves la declaración de Sergio “El Ruso” Karakachoff como Ciudadano Ilustre Post Mortem, al cumplirse medio siglo de su secuestro y asesinato. Abogado laboralista, periodista, dirigente radical y defensor de los derechos humanos, fue asesinado junto a su amigo y colega Domingo “Mingo” Teruggi. Sus cuerpos fueron encontrados el 11 de septiembre de 1976 en el partido de Magdalena, al costado de la Ruta 36, en General Mansilla (hoy Bartolomé Bavio). La distinción será entregada a sus familiares mañana en un acto que contará con la participación del gobernador Axel Kicillof, el intendente Julio Alak y el dirigente radical Federico Storani.

A 50 años de su asesinato, Sergio “El Ruso” Karakachoff fue declarado este jueves Ciudadano Ilustre Post Mortem de la ciudad de La Plata. El reconocimiento fue aprobado por el Concejo Deliberante platense durante la sesión realizada hoy, al cumplirse medio siglo del secuestro y asesinato del abogado, dirigente radical, periodista y defensor de los derechos humanos.

La iniciativa reconoce su trayectoria política, profesional y periodística, su compromiso con la defensa de los derechos humanos y de los trabajadores y su lucha por la democracia, la libertad y la justicia social. La distinción será entregada a sus familiares este viernes durante un acto en el Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata, que contará con la participación del gobernador Axel Kicillof, el intendente Julio Alak y el exministro y exdiputado radical Federico Storani.

Pero la historia de Karakachoff tiene también un vínculo profundo y trágico con Magdalena. Secuestrado el 10 de septiembre de 1976 en Tolosa junto a su amigo y colega Domingo “Mingo” Teruggi, ambos fueron torturados y asesinados. Al día siguiente, sus cuerpos aparecieron sin vida en territorio del partido de Magdalena, al costado de la Ruta 36, entonces denominado Camino Costa Sud.

La ubicación precisa del hallazgo se encuentra en el tramo comprendido entre Julio Arditi y Bartolomé Bavio, a 60 metros de la entrada al establecimiento “Santa Juana”. Medio siglo después, mientras La Plata reconoce oficialmente su trayectoria y su legado, el asesinato de Karakachoff vuelve a poner en primer plano uno de los crímenes políticos que marcaron los meses iniciales de la última dictadura cívico-militar.

Un joven dirigente formado en La Plata

Sergio Karakachoff Giménez nació en La Plata el 27 de junio de 1939. Tenía 37 años cuando fue asesinado y era conocido por todos como “El Ruso”. Su formación estuvo estrechamente vinculada con las instituciones educativas de la ciudad: realizó sus estudios primarios en la Escuela Graduada “Joaquín V. González” y en 1953 ingresó al Colegio Nacional de La Plata, luego de haber cursado los primeros trimestres del primer año en el Liceo Naval Militar.

Egresó del Colegio Nacional “Rafael Hernández” en 1957, pero ya durante aquellos años había comenzado a desarrollar una intensa actividad estudiantil y política. Fue fundador y presidente del Centro de Estudiantes Democráticos del Colegio Nacional, antecedente del actual Centro de Estudiantes del Colegio Nacional, conocido como CECoN, en una experiencia que marcaría el resto de su vida pública.

Luego ingresó a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, donde continuó su militancia y tuvo una activa participación en el movimiento estudiantil. Karakachoff fue uno de los fundadores de Franja Morada y desarrolló desde aquellos años una trayectoria estrechamente ligada al radicalismo y a la renovación de sus estructuras políticas.

Los fundamentos de la declaración aprobada este jueves recuerdan que también integró la corriente de renovación radical que dio origen a la Junta Coordinadora Nacional y al Movimiento de Renovación y Cambio. Su figura, sin embargo, trascendería con el tiempo las fronteras partidarias por su actividad profesional, su compromiso con los derechos humanos y su defensa de la democracia.

Abogado laboralista y defensor de los trabajadores

Tras recibirse de abogado en 1965, Karakachoff se especializó en Derecho Laboral. Su actividad profesional estuvo directamente vinculada con la representación de trabajadores y organizaciones sindicales. Como abogado laboralista, defendió a trabajadores y también asumió la representación de personas perseguidas por razones políticas, en una época en la que ese compromiso implicaba riesgos cada vez mayores.

La defensa de los trabajadores, la construcción de una democracia con mayor contenido social y la defensa de las libertades públicas formaban parte de una misma concepción de la política. Entre 1963 y 1964 se había desempeñado además como secretario legislativo del Concejo Deliberante de La Plata, iniciando una trayectoria institucional que continuaría vinculada al radicalismo.

Los fundamentos de la distinción aprobada en La Plata destacan precisamente que Karakachoff “trasciende su pertenencia partidaria” por su compromiso con los trabajadores, la defensa de las personas perseguidas y su convicción sobre el papel transformador de la política. Esa combinación entre militancia, actividad profesional y participación pública fue una de las características que definirían su trayectoria.

Periodismo y pensamiento político

Además de abogado y dirigente político, Karakachoff tuvo una importante actividad vinculada al periodismo. Estudió en la Escuela Superior de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata y participó de distintos medios gráficos, entre ellos El Sureño, La Calle y En Lucha, espacios desde los cuales desarrolló y expresó parte de su pensamiento político.

En En Lucha, según recuerdan los fundamentos del reconocimiento aprobado este jueves, sostuvo la necesidad de construir una democracia con sentido social y manifestó su rechazo a la violencia como método de acción política. La combinación entre militancia política, actividad profesional y periodismo fue una de las características de su trayectoria y una expresión de su concepción sobre el papel que debía asumir la participación ciudadana.

Karakachoff formó parte de una generación atravesada por una profunda conflictividad política y social, pero eligió sostener la acción política y la defensa de los derechos desde una perspectiva democrática. Esa definición adquiriría una dimensión cada vez más significativa en los años posteriores, cuando la violencia política y la represión comenzaron a ocupar un lugar central en la vida cotidiana del país.

La defensa de los derechos humanos

El compromiso de Karakachoff con los derechos humanos se profundizó en los años previos al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. En 1975 se incorporó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la APDH, desde donde desarrolló una intensa labor en defensa de personas perseguidas, detenidas y desaparecidas.

Presentó numerosos hábeas corpus y asumió la defensa judicial de personas que eran víctimas de la persecución política. La tarea adquiría una dimensión cada vez más peligrosa en una Argentina atravesada por una creciente violencia política y represiva, en la que grupos parapoliciales y organizaciones de ultraderecha actuaban contra militantes, dirigentes políticos, estudiantes, trabajadores y abogados.

Tras el golpe del 24 de marzo de 1976, lejos de abandonar esa tarea, Karakachoff continuó realizando presentaciones y defendiendo a personas perseguidas. Lo hizo, según destacan los fundamentos de la declaración como Ciudadano Ilustre, aun frente a las amenazas y al riesgo que implicaba enfrentar el aparato represivo, una decisión que lo colocó en una situación de enorme vulnerabilidad.

El secuestro y el asesinato

El 10 de septiembre de 1976, Sergio Karakachoff fue secuestrado por un grupo armado en Tolosa. El abogado había concurrido al domicilio de su socio y amigo Domingo “Mingo” Teruggi, quien también fue secuestrado en el marco de la represión que ya había comenzado a desplegarse de manera sistemática luego del golpe de Estado.

Karakachoff fue secuestrado en la zona de calle 16 entre 524 y 525, en Tolosa. Luego fue torturado junto a Teruggi y ambos fueron asesinados. El crimen se produjo en un contexto en el que la violencia de grupos parapoliciales y de ultraderecha se articulaba con estructuras policiales y militares, mientras el aparato represivo de la dictadura comenzaba a desplegar su accionar contra militantes políticos, sindicales y sociales.

El asesinato fue perpetrado por bandas de ultraderecha y grupos parapoliciales, con la Concentración Nacional Universitaria (CNU) como actor central en coordinación con la Policía Bonaerense y las fuerzas militares del aparato represivo estatal.

Los cuerpos aparecieron en Magdalena

Al día siguiente del secuestro, el 11 de septiembre de 1976, los cuerpos de Sergio Karakachoff y Domingo Teruggi fueron encontrados sin vida en el partido de Magdalena. No aparecieron simplemente en las afueras de La Plata: la información relevada sobre el caso permite ubicar con precisión el lugar donde fueron hallados.

Los cuerpos estaban al costado de la Ruta 36, también identificada como Camino Costa Sud, en el tramo comprendido entre Julio Arditi y Bartolomé Bavio. El punto se encuentra a 60 metros de la entrada al establecimiento “Santa Juana”, en General Mansilla, dentro del partido de Magdalena.

El dato otorga una dimensión local a uno de los crímenes políticos más recordados de la historia reciente de La Plata. Mientras Karakachoff era una figura reconocida de la militancia estudiantil, el radicalismo, el Derecho Laboral y la defensa de los derechos humanos en la capital bonaerense, Magdalena quedó ligada al último capítulo de su vida y a la aparición de su cuerpo junto al de su amigo y colega.

“El Ruso” y una generación política

La figura de Karakachoff quedó asociada a una generación de jóvenes que participó activamente de la vida política, universitaria y social argentina durante las décadas de 1960 y 1970. Desde el movimiento estudiantil del Colegio Nacional hasta la Facultad de Derecho, desde el radicalismo hasta la defensa de los derechos humanos, su trayectoria estuvo atravesada por una fuerte vocación de participación pública.

Fue fundador de espacios estudiantiles, dirigente radical, abogado laboralista y periodista, pero su historia también permite observar las múltiples formas que asumió el compromiso político de aquellos años. Karakachoff no solamente militaba dentro de un partido político: también trabajaba como abogado defendiendo a trabajadores, escribía en medios de comunicación, participaba de espacios de renovación democrática y presentaba recursos judiciales para defender a personas perseguidas.

Su actividad en la APDH fue una de las expresiones más importantes de ese compromiso. En un contexto en el que cada vez resultaba más peligroso asumir públicamente la defensa de personas detenidas o perseguidas, Karakachoff continuó haciéndolo, manteniendo una convicción democrática que sus familiares, compañeros y distintos dirigentes recuerdan como una de las principales características de su vida.

Un reconocimiento que llega medio siglo después

La declaración como Ciudadano Ilustre Post Mortem fue aprobada este jueves por el Concejo Deliberante de La Plata, al cumplirse 50 años de su asesinato. El proyecto destaca su trayectoria política, profesional y periodística, pero también reconoce de manera especial su compromiso con los derechos humanos, los trabajadores y la democracia.

El texto recuerda su participación en la Unión Cívica Radical, su papel en el movimiento estudiantil y su actividad en espacios como Franja Morada, la Junta Coordinadora Nacional y el Movimiento de Renovación y Cambio. También pone en valor su trabajo periodístico y su defensa de una democracia con sentido social.

La distinción se suma a otros reconocimientos que recibió su figura con el paso de los años. La Universidad Nacional de La Plata dio su nombre al edificio ubicado en calle 48 entre 6 y 7, mientras que la Provincia de Buenos Aires lo declaró Personalidad Destacada post mortem mediante la Ley N° 15.253.

Su legajo como estudiante del Colegio Nacional “Rafael Hernández” también fue reparado en 2023 mediante la Resolución N° 1201/23. Cada uno de esos reconocimientos forma parte de un proceso de recuperación de la memoria de quienes fueron perseguidos y asesinados durante aquellos años y de una trayectoria que quedó interrumpida cuando Karakachoff tenía apenas 37 años.

De La Plata a Magdalena, una historia que atraviesa medio siglo

La declaración aprobada este jueves en La Plata vuelve a poner el nombre de Sergio Karakachoff en el centro de la escena pública, pero su historia no puede separarse del crimen que terminó con su vida ni del lugar donde fueron encontrados él y Domingo Teruggi.

A 50 años de aquel 11 de septiembre de 1976, la Ruta 36 conserva el vínculo con uno de los episodios más trágicos de la violencia política y represiva que atravesó la provincia de Buenos Aires. En General Mansilla, en el tramo entre Julio Arditi y Bartolomé Bavio, a 60 metros de la entrada al establecimiento “Santa Juana”, fueron encontrados los cuerpos de dos abogados y amigos que habían sido secuestrados, torturados y asesinados.

Karakachoff tenía 37 años y había sido estudiante del Colegio Nacional, fundador de su centro de estudiantes, militante universitario, fundador de Franja Morada, abogado laboralista, periodista, dirigente radical y defensor de los derechos humanos. Había elegido continuar presentando hábeas corpus y defendiendo a personas perseguidas incluso después del golpe de Estado, cuando hacerlo significaba exponerse directamente al aparato represivo.

Cincuenta años después de su asesinato, La Plata acaba de declararlo Ciudadano Ilustre Post Mortem. El reconocimiento busca recuperar una vida y una trayectoria, pero también mantener presente una historia que une a La Plata y Magdalena a través de uno de los crímenes políticos que marcaron los primeros meses de la última dictadura.

La figura de Sergio “El Ruso” Karakachoff permanece así asociada a la defensa de los trabajadores, la militancia estudiantil, el compromiso democrático y la defensa de los derechos humanos. Su asesinato, en tanto, continúa formando parte de una historia que exige memoria y justicia sobre las responsabilidades de las estructuras represivas y de ultraderecha que actuaron durante aquellos años, en los que la persecución política precedió y acompañó el despliegue sistemático del terrorismo de Estado.