Murió Norberto Galasso: la vida y la obra de uno de los grandes historiadores del pensamiento nacional

El historiador y ensayista murió este lunes en Buenos Aires a los 90 años. Autor de más de 70 libros, dedicó más de seis décadas a revisar la historia argentina desde una mirada nacional y latinoamericanista. Estudió a Perón, San Martín, Eva Perón, Jauretche, Scalabrini Ortiz y a los hombres y mujeres que, según su mirada, habían quedado fuera de la historia oficial. En sus últimos años siguió escribiendo y dando entrevistas, mientras atravesaba dificultades económicas tras la derogación de su designación como Embajador de la Cultura Popular. Cristina Fernández de Kirchner, Felipe Pigna y numerosas figuras lo despidieron en las últimas horas.

Norberto Galasso, uno de los historiadores y ensayistas más importantes del revisionismo argentino y del pensamiento nacional, murió este lunes en Buenos Aires a los 90 años. Autor de una obra que superó los 70 libros y atravesó más de seis décadas de producción intelectual, dedicó buena parte de su vida a discutir la historia oficial y a recuperar figuras, movimientos y debates que consideraba relegados por las versiones dominantes del pasado argentino.

Su muerte generó rápidamente reacciones en el mundo de la cultura, la política y la historia. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner lo despidió con un mensaje en redes sociales: “Despedimos con mucha tristeza a Norberto Galasso. Gran compañero. Historiador imprescindible de la Argentina”.

También el historiador Felipe Pigna expresó su pesar: “Hasta siempre maestro Norberto Galasso, gran historiador argentino. Gracias por tanto!”.

Las despedidas volvieron a poner en primer plano una trayectoria intelectual marcada por la investigación, la militancia política, la docencia, el periodismo y la divulgación. Galasso construyó una obra que abarcó desde la Revolución de Mayo y la figura de José de San Martín hasta el peronismo, el pensamiento latinoamericano, el imperialismo, la cultura popular y las biografías de algunos de los personajes que más lo apasionaron. Su nombre quedó especialmente ligado a una búsqueda: contar otra historia argentina.

De contador a historiador del pensamiento nacional

Norberto Félix Galasso nació en Buenos Aires el 28 de julio de 1936. Su formación universitaria inicial, sin embargo, no estuvo vinculada directamente con la historia. Estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y se recibió de contador público en 1961.

Durante su juventud comenzó a acercarse a la política y a las lecturas marxistas. A fines de la década de 1950 y comienzos de los años 60 se interesó por autores como Karl Marx y León Trotsky y por conceptos como la lucha de clases, la explotación y la plusvalía.

En 1964 se incorporó al Partido Socialista de la Izquierda Nacional, encabezado por Jorge Abelardo Ramos. Desde ese espacio comenzó a desarrollar una mirada que buscaba combinar el socialismo con la cuestión nacional y la perspectiva latinoamericanista.

Aquellos años fueron fundamentales en la formación de un pensamiento que luego atravesaría toda su obra. Galasso se alejó de las interpretaciones tradicionales de la historia argentina y comenzó a preguntarse por el lugar del pueblo, los trabajadores y los movimientos nacionales en los relatos históricos.

Con el paso del tiempo, su trayectoria política e intelectual se acercaría cada vez más al peronismo y al nacionalismo popular. Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ugarte, Juan José Hernández Arregui y John William Cooke serían algunas de las figuras centrales de ese universo de ideas que Galasso investigó, difundió y convirtió en parte fundamental de su propia producción.

La historia de los “malditos”

Una de las marcas más reconocibles de la obra de Galasso fue su intención de recuperar a quienes, según entendía, habían sido marginados o directamente excluidos de la historia oficial.

Esa preocupación se condensó especialmente en Los malditos, una serie de cuatro tomos dedicada a hombres y mujeres que habían ocupado un lugar secundario en los relatos tradicionales o cuya importancia, para el historiador, no había sido suficientemente reconocida.

Manuel Ugarte, Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz fueron algunas de las figuras a las que dedicó extensas investigaciones y biografías. Para Galasso, no se trataba solamente de rescatar nombres olvidados, sino de discutir las interpretaciones desde las cuales se había construido la historia argentina.

Su producción estuvo atravesada por una crítica persistente a lo que denominaba pensamiento colonial y por la búsqueda de una mirada propia sobre la historia nacional y latinoamericana.

En 1985 publicó Imperialismo y pensamiento colonial en la Argentina, uno de sus trabajos más representativos, en el que abordó la influencia extranjera sobre distintos aspectos de la cultura nacional, desde la literatura y la música hasta la pintura, la arquitectura, el cine y el teatro.

También escribió sobre Enrique Santos Discépolo y su época, relacionando las letras y la producción del artista con el contexto político y social en el que había vivido. Su interés por la cultura popular lo llevó asimismo a estudiar a Atahualpa Yupanqui y, entre otras figuras, al cineasta Leonardo Favio.

San Martín, Perón y los grandes protagonistas de la historia

A lo largo de su carrera, Galasso dedicó algunos de sus trabajos más ambiciosos a las grandes figuras de la historia argentina.

José de San Martín fue uno de sus principales objetos de estudio. En Seamos libres y lo demás no importa nada, reconstruyó la vida y el proyecto político del Libertador desde una perspectiva que buscó inscribirlo en el proceso de emancipación latinoamericana.

También escribió sobre la Revolución de Mayo y publicó trabajos como La Revolución de Mayo: el pueblo quiere saber de qué se trató, en los que cuestionó las versiones escolares y tradicionales de los acontecimientos fundacionales.

Pero si hubo una figura que ocupó un lugar central en su producción fue Juan Domingo Perón. Galasso dedicó años de investigación a la vida del tres veces presidente argentino y construyó una extensa biografía dividida en distintos períodos. Su obra sobre Perón recorrió la formación, el ascenso y la caída del líder político, así como el exilio, la resistencia, el retorno y su muerte.

Para el historiador, comprender al peronismo implicaba también comprender buena parte de la historia argentina del siglo XX. Esa preocupación lo llevó a publicar otros trabajos sobre el movimiento, entre ellos De Perón a Kirchner: apuntes sobre la historia del peronismo.

Su obra también abordó la figura de Eva Perón, John William Cooke, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche y José Hernández Arregui, entre muchos otros.

Con el tiempo, Galasso fue construyendo una verdadera cartografía del pensamiento nacional: un conjunto de libros, investigaciones, artículos y conferencias destinados a reconstruir vínculos entre dirigentes políticos, intelectuales, trabajadores, artistas y movimientos populares.

El encuentro con Arturo Jauretche

La figura de Arturo Jauretche fue una de las más importantes en la trayectoria intelectual de Galasso. En 1973 trabajó en la Editorial Universitaria de Buenos Aires, Eudeba, donde Jauretche ocupaba la dirección. Allí se desempeñó como síndico, aunque su paso por la editorial fue breve. El vínculo con Jauretche trascendió aquella experiencia institucional. Galasso se convirtió en uno de sus principales estudiosos y escribió varios trabajos dedicados a reconstruir su pensamiento, su trayectoria y el contexto político de su tiempo.

En 2013 publicó Jauretche y su época y continuó, durante toda su vida, difundiendo sus ideas. Para Galasso, el autor de Manual de zonceras argentinas formaba parte de una tradición intelectual que debía ser recuperada para discutir el presente.

Ese mismo trabajo de recuperación lo realizó con Scalabrini Ortiz, a quien dedicó investigaciones sobre su trayectoria y sobre la lucha contra la dominación inglesa, y con Manuel Ugarte, intelectual y dirigente latinoamericanista cuya vida fue objeto de uno de sus libros censurados durante la última dictadura.

La censura y los años de la dictadura

La trayectoria de Galasso también estuvo atravesada por la persecución y la censura. Durante la última dictadura cívico-militar fueron censurados dos de sus libros: Vida de Manuel Ugarte y ¿Qué es el socialismo nacional?. La prohibición de sus obras formó parte de una etapa en la que numerosos escritores, periodistas, investigadores y artistas sufrieron persecución, censura o exilio.

Sin embargo, Galasso continuó desarrollando su producción intelectual y, con el regreso de la democracia, consolidó una obra cada vez más extensa. Su actividad no se limitó nunca a los libros. Fue docente, investigador, conferencista, periodista y divulgador. También se desempeñó como rector del Instituto Superior de Periodismo José Hernández.

La historia como una conversación con el público

A diferencia de otros historiadores que desarrollaron su carrera principalmente dentro de las universidades, Galasso construyó una fuerte relación con públicos amplios. Su objetivo fue, durante décadas, llevar las discusiones históricas más allá de los ámbitos académicos. Entre 2004 y 2010 reunió a cientos de personas en el ND Ateneo a través de los ciclos La otra historia argentina y Los malditos de la historia argentina. Las conferencias permitieron que un público masivo se acercara a debates sobre San Martín, Perón, Jauretche, el imperialismo, el peronismo y otros temas que atravesaban su obra.

La divulgación se convirtió así en una parte inseparable de su trabajo. Galasso buscaba discutir la historia no solamente como una disciplina dedicada al pasado, sino como una herramienta para interpretar el presente. Esa concepción también estuvo detrás de sus intervenciones en medios de comunicación y de sus trabajos audiovisuales.

En julio de 2017 comenzó a conducir el programa radial Galasso de Media Cancha por Radio Caput. Además, hasta sus últimos años dirigió el periódico digital Señales Populares. Incluso con dificultades de movilidad y problemas propios de su edad, continuó escribiendo, publicando artículos y concediendo entrevistas.

Más de 70 libros y una obra difícil de encasillar

La producción de Norberto Galasso superó los 70 libros y recorrió una enorme cantidad de temas. Escribió historia política, biografías, ensayos, investigaciones sobre pensamiento nacional, estudios sobre cultura popular y trabajos dedicados a distintas etapas de la historia argentina.

Entre sus títulos más conocidos se encuentran Perón, Seamos libres y lo demás no importa nada, Historia de la Argentina: desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner, Los malditos, Imperialismo y pensamiento colonial en la Argentina, La larga lucha de los argentinos y cómo la cuentan las diversas corrientes historiográficas y Pensamiento nacional para principiantes.

En este último buscó acercar de manera más accesible las ideas de pensadores como Jauretche, Cooke y Hernández Arregui. Su forma de escribir y su perspectiva historiográfica generaron adhesiones, debates y críticas. Galasso fue una figura claramente identificada con una posición política e ideológica y nunca intentó ocultarlo.

Por el contrario, entendía que toda mirada sobre la historia parte de determinadas preguntas y concepciones sobre el país. Su obra se ubicó deliberadamente dentro del revisionismo histórico, el pensamiento nacional, el socialismo nacional y el latinoamericanismo popular.

El documental “Galasso. Pensar en nacional”

En 2024, su trayectoria llegó también al cine con el estreno del documental Galasso. Pensar en nacional, dirigido por Federico Sosa. La película fue presentada en el Cine Gaumont y propuso un recorrido por su vida, sus ideas y su producción intelectual.

El proyecto buscó acercar el pensamiento de Galasso y de otros autores nacionales a nuevas generaciones y a públicos que no necesariamente tuvieran una formación previa en historia argentina. La obra fue estructurada en cuatro actos y contó con la voz del propio historiador, que repasó distintos momentos de su trayectoria y las ideas que habían orientado su producción. El estreno llegó cuando Galasso tenía 87 años y continuaba desarrollando una intensa actividad pública. El documental funcionó también como un reconocimiento a una vida dedicada a escribir, investigar y debatir.

Embajador de la Cultura Popular

En 2014, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, Norberto Galasso fue designado Embajador de la Cultura Popular Argentina.

El reconocimiento destacaba su trayectoria como investigador y divulgador y su extensa producción dedicada a la historia argentina y al pensamiento nacional. La designación le otorgó rango y jerarquía de subsecretario y fue presentada como un reconocimiento institucional a su trabajo dentro de la cultura argentina.

El cargo había sido creado anteriormente para distinguir a figuras vinculadas a la cultura popular y, en el caso de Galasso, reconocía expresamente su trayectoria en la investigación histórica revisionista, sus libros, conferencias y colaboraciones periodísticas. Sin embargo, esa designación volvió a ocupar el centro de la escena en septiembre de 2025.

La polémica con el Gobierno de Milei

El 29 de septiembre de 2025, el Gobierno nacional derogó el decreto que había designado a Galasso como Embajador de la Cultura Popular Argentina. La medida fue formalizada mediante el Decreto 692/2025 y dejó sin efecto la designación que el historiador mantenía desde 2014.

El Ejecutivo justificó la decisión en la necesidad de revisar las competencias y cargos existentes, reducir gastos y optimizar los recursos públicos. Para Galasso, sin embargo, la decisión tuvo otro significado.

En una entrevista concedida entonces, el historiador cuestionó duramente al Gobierno de Javier Milei y definió la medida como una persecución y un acto de revanchismo contra un ensayista vinculado al pensamiento nacional.

La decisión tuvo además consecuencias económicas directas para el historiador. Galasso había explicado que, al recibir el cargo, había renunciado a su jubilación y que, tras la derogación del decreto, quedó sin percibir ninguno de los dos ingresos. “Ahora estoy sin jubilación y sin cobrar este ingreso”, explicó en aquella oportunidad.

El episodio generó solidaridad y críticas hacia el Gobierno, especialmente entre referentes de la cultura y sectores identificados con el pensamiento nacional y el peronismo. La polémica volvió a ser recordada este lunes tras conocerse la muerte del historiador.

Un intelectual activo hasta el final

A pesar de los problemas económicos y de las dificultades de movilidad que atravesó en sus últimos años, Galasso siguió vinculado al debate público.

Continuó escribiendo artículos, dirigiendo Señales Populares y participando en entrevistas y actividades relacionadas con la historia y la política argentina. Esa continuidad fue una de las características que destacaron quienes lo despidieron: incluso a los 90 años, mantenía una presencia activa en el debate intelectual y político.

Su muerte se produjo este lunes, después de una trayectoria de más de seis décadas dedicada a la producción y divulgación de ideas. La noticia generó rápidamente mensajes de dirigentes políticos, historiadores, escritores y lectores que habían encontrado en sus libros una puerta de entrada a otra forma de mirar la historia argentina.

Cristina Fernández de Kirchner lo definió como un “historiador imprescindible de la Argentina”, mientras que Felipe Pigna lo despidió como “gran historiador argentino” y agradeció su legado.

La discusión sobre la historia

La muerte de Galasso también vuelve a abrir una discusión que atravesó toda su vida: quién escribe la historia y desde qué lugar se construyen los relatos sobre el pasado.

Para sus lectores y seguidores, fue uno de los grandes recuperadores del pensamiento nacional y de las figuras desplazadas por la historia oficial. Para sus críticos, su obra estuvo fuertemente atravesada por sus posiciones políticas e ideológicas.

Galasso nunca ocultó esa perspectiva. Su producción partió de una toma de posición explícita y de una voluntad de intervenir en las discusiones de su tiempo. Tal vez por eso su figura excedió el campo estrictamente historiográfico. Fue, al mismo tiempo, historiador, ensayista, divulgador, militante político y protagonista de numerosos debates sobre la identidad nacional, el peronismo y el lugar de la Argentina en América Latina.

Su trabajo no buscó construir una historia neutral. Buscó, en cambio, disputar las interpretaciones existentes. Y esa disputa fue el eje de una vida entera.

El legado de una obra

Desde su formación como contador público hasta su consolidación como uno de los principales referentes del revisionismo histórico argentino, Norberto Galasso recorrió un camino intelectual singular.

Estudió a San Martín y a Perón, a Eva Perón y a Jauretche, a Scalabrini Ortiz y a Manuel Ugarte, a Discépolo y a Yupanqui. Escribió sobre la Revolución de Mayo, el imperialismo, el pensamiento colonial, el peronismo y la historia argentina desde los pueblos originarios hasta los gobiernos kirchneristas.

Recuperó personajes olvidados y volvió a discutir figuras conocidas. Organizó conferencias, escribió artículos, dirigió medios, dio clases y publicó decenas de libros. Durante más de seis décadas sostuvo una misma preocupación: pensar la historia argentina desde una perspectiva nacional y latinoamericana.

Con su muerte, desaparece una de las voces más prolíficas y reconocibles de esa tradición. Pero quedan sus libros, sus investigaciones y las discusiones que impulsó. Para quienes compartieron su mirada y también para quienes discutieron con ella, Norberto Galasso deja una obra imposible de ignorar a la hora de recorrer los debates sobre la historia, la política y el pensamiento nacional argentino.