El servicio comenzó a normalizarse durante las primeras horas de la tarde, luego de los trabajos de reparación realizados por ABSA sobre el acueducto principal. El episodio volvió a poner en evidencia las dificultades que enfrentan los vecinos del distrito con los servicios públicos.
Una importante rotura en el acueducto principal de la red de agua potable provocó este lunes la interrupción del suministro en la ciudad de Magdalena y en los rebombeos que abastecen a Atalaya, Empalme y Arbuco.
Según informó Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA), la empresa debió interrumpir el servicio para llevar adelante las tareas de reparación sobre la cañería afectada. Mientras duraron los trabajos, solicitó a las personas usuarias cuidar las reservas domiciliarias y utilizar el agua únicamente para quehaceres impostergables hasta la normalización del suministro. Asimismo, recordó que, ante dificultades en la prestación del servicio, se encuentran disponibles la línea de Asistencia Técnica 0800-999-2272 y sus canales oficiales en Facebook y Telegram.
De acuerdo con la información difundida por Data Magdalena, la rotura fue detectada poco después de la 1 de la madrugada, a la altura del Pozo Nº 1. Las tareas de reparación comenzaron alrededor de las 6 de la mañana y, como consecuencia, numerosos vecinos de Magdalena, Atalaya y Empalme reportaron la falta total de agua en sus domicilios durante buena parte de la jornada.
Aunque en un primer momento se estimó que el corte podría extenderse por al menos una hora más desde el mediodía, el servicio comenzó a restablecerse de manera progresiva durante las primeras horas de la tarde. Vecinos de distintos barrios confirmaron el regreso del suministro, mientras que la recuperación continuó de forma gradual en el resto de las zonas afectadas.
La rotura del acueducto volvió a poner sobre la mesa una preocupación cada vez más frecuente entre los vecinos de Magdalena: las deficiencias en la prestación de los servicios públicos.
El acceso al agua potable presenta inconvenientes recurrentes no solo en la ciudad cabecera, sino también en distintas localidades y parajes del distrito. A este nuevo episodio se suma la necesidad de fortalecer el mantenimiento de una infraestructura cuya confiabilidad vuelve a quedar en discusión cada vez que se produce una interrupción de estas características.
Pero los problemas no se limitan al servicio de agua. Los usuarios también padecen cortes de energía eléctrica que, en muchos casos, se producen de manera abrupta, se prolongan durante horas y ocurren sin información previa por parte de la empresa Edelap.
A ello se agregan las persistentes zonas sin cobertura de telefonía celular ni datos móviles, incluso sobre rutas provinciales de intensa circulación como la 11, la 20 y la 36, además de numerosos caminos rurales donde la falta de conectividad representa un problema cotidiano y también una preocupación en situaciones de emergencia.
En materia de transporte público, el panorama tampoco resulta alentador. Las frecuencias de los servicios interjurisdiccionales continúan siendo limitadas y el distrito sigue sin contar con una línea de colectivos local que conecte barrios, localidades y parajes.
En conjunto, estas situaciones reflejan una problemática estructural que atraviesa al distrito: servicios públicos cuya calidad es motivo de reclamos reiterados por parte de los vecinos, con costos que continúan aumentando y escasas herramientas para que los usuarios obtengan respuestas rápidas y efectivas cuando las prestaciones fallan.
