En la UNLP desarrollan un tratamiento experimental para aliviar la artrosis en perros

Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del CONICET avanza en el desarrollo de un tratamiento experimental para mejorar la calidad de vida de perros que padecen enfermedad degenerativa articular, una patología frecuente en animales adultos y gerontes que provoca dolor crónico, pérdida de movilidad y un deterioro progresivo de las articulaciones.

La investigación, que se lleva adelante en el Laboratorio de Fisioterapia Veterinaria (LAFIVET), evalúa la eficacia de una combinación de cartílago de tiburón y magnesio administrada por vía oral durante seis meses. Los primeros resultados son alentadores: los animales tratados mostraron menos dolor, mayor movilidad y un incremento de su actividad diaria, sin registrar efectos adversos significativos.

Una enfermedad frecuente y sin tratamientos curativos

La enfermedad degenerativa articular (EDA), cuya forma más común es la artrosis, afecta a millones de perros en todo el mundo. En Argentina viven cerca de diez millones de perros domésticos y, a partir de los siete años, se los considera gerontes, una etapa en la que este tipo de patologías se vuelve mucho más frecuente.

La afección se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago que recubre las articulaciones, acompañado por inflamación, remodelación ósea y formación de osteofitos. El resultado es un cuadro de dolor persistente, rigidez y dificultades para caminar, correr o incluso levantarse.

«La idea nació de una necesidad muy concreta que se ve todos los días en la práctica veterinaria, que es que los perros con enfermedad degenerativa articular suelen tener pocas opciones terapéuticas más allá del manejo paliativo del dolor», explicó la directora del proyecto, Yanina Alejandra Corrada, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP e investigadora adjunta del CONICET.

Actualmente, los tratamientos disponibles están orientados principalmente a reducir el dolor y la inflamación, pero no logran frenar ni revertir el deterioro del cartílago articular.

Por qué eligieron cartílago de tiburón

El trabajo se basa en el potencial terapéutico del cartílago de tiburón, un tejido rico en calcio, fósforo, sulfato de condroitina y colágeno marino, sustancias que en medicina humana se utilizan desde hace años como suplementos para enfermedades articulares.

Los investigadores decidieron combinarlo con magnesio, un mineral fundamental para la salud ósea, ya que favorece la absorción del calcio y participa en diversos procesos relacionados con la estructura de los huesos y la respuesta inflamatoria.

Según la hipótesis del equipo, ambos componentes podrían actuar de manera complementaria, favoreciendo la regeneración del cartílago y mejorando el funcionamiento de las articulaciones afectadas. Hasta ahora, sin embargo, no existían estudios específicos sobre este tipo de tratamiento en perros.

Resultados alentadores

El estudio prevé un seguimiento de 180 días sobre un grupo inicial de treinta perros diagnosticados con enfermedad degenerativa articular.

Los animales fueron divididos aleatoriamente entre un grupo tratado, que recibe diariamente la combinación de cartílago de tiburón y magnesio, y un grupo de control.

Durante el ensayo, los investigadores evalúan periódicamente el dolor mediante la Escala de Melbourne, una herramienta internacional que mide distintos indicadores fisiológicos y conductuales. Además, realizan radiografías, ecografías, análisis de sangre y controles del peso y la condición corporal para verificar tanto la evolución de la enfermedad como la seguridad del tratamiento.

Los resultados preliminares muestran que las mejoras comenzaron a hacerse evidentes alrededor del día 21. Los tutores observaron que los perros recuperaban parte de su movilidad, caminaban más, toleraban mejor el ejercicio e incluso volvían a jugar. Paralelamente, las ecografías revelaron un aumento del espesor del cartílago en los animales tratados.

«Los resultados preliminares muestran una tendencia consistente: los perros que recibieron cartílago de tiburón combinado con magnesio experimentaron menos dolor, más movilidad y mayor actividad diaria, sin efectos adversos», señaló Corrada.

Un proyecto que continúa

Aunque los primeros datos son prometedores, los investigadores advierten que el estudio todavía se encuentra en desarrollo y deberá incorporar un mayor número de animales para consolidar la evidencia científica.

En las próximas etapas, el equipo buscará ampliar el seguimiento clínico, incorporar biomarcadores que permitan evaluar la inflamación y la degradación del cartílago, comparar esta formulación con otros nutracéuticos e integrarla a protocolos de rehabilitación veterinaria.

Para Corrada, el proyecto también pone de relieve el papel de la ciencia pública en el desarrollo de soluciones para problemas cotidianos.

«La ciencia pública cumple un rol que el mercado no suele asumir: ofrecer soluciones accesibles, seguras y basadas en evidencia científica para problemas reales que atraviesan la vida cotidiana de las personas y de los animales que las acompañan», sostuvo la investigadora.