Ruth «Chule» Bravo: «Hoy hay más de 400 chicas jugando al fútbol en Magdalena y tiene que hacernos sentir orgullosos»

La futbolista magdalenense y exsubcapitana mundialista, fue homenajeada en el Concejo Deliberante local. Un repaso por su vida en sus propias palabras: el talento precoz que combinaba con la danza, las lesiones, su identidad, su espíritu combativo y un mensaje conmovedor de cara al futuro.

El Concejo Deliberante de Magdalena aprobó ayer por unanimidad un reconocimiento a la trayectoria de Ruth «Chule» Bravo Sarmiento, impulsado por la concejal peronista Mirna Gurina. La mediocampista rompió también un «techo de cristal» en el recinto legislativo, convirtiéndose en la primera mujer futbolista en recibir este homenaje en un distrito que hasta ahora solo había reconocido a varones en esa disciplina deportiva.

La jugadora de 34 años, nacida en Salta el 6 de marzo de 1992 y que llegó siendo una beba a Magdalena cuando su padre —militar— fue destinado al Regimiento de Tanques 8, reside actualmente en México, donde juega en el club León. Bravo aprovechó el actual receso de su liga a causa del Mundial para disfrutar de su familia y su pueblo, en un viaje que hizo posible el homenaje de este miércoles en el HCD.

«Yo tenía que ir a danza para poder jugar al fútbol»

En el recorrido de Chule hubo una resistencia constante a los estereotipos. Su padre se oponía a que jugara a la pelota. «Mi padre quería que yo fuese modelo y bailarina. Tenía que ir a danza para que me dejaran jugar al fútbol«, rememoró en una entrevista hace unos años. Fue así que, para ganarse el permiso, también llegó a brillar en el ballet folclórico «Los Descendientes».

Su madre fue su principal apoyo. «Si no fuera por mi mamá no estaría jugando, porque a mi padre no le gustaba que jugase«, confesó Bravo. En las calles y potreros de Magdalena, como La Cañada, la discriminación era moneda corriente. Lejos de achicarse, se defendía a su manera: «Me llamaban marimacho y me insultaban pero la verdad que yo les contestaba, les pegaba o les pinchaba el balón«, recordó entre risas en un reportaje con el diario deportivo español As hace unos años.

Chule comenzó su trayectoria en las divisiones infantiles de la Asociación Magdalenense de Fútbol Amateur de Barrios (AMFAB). De allí saltó a Estudiantes de La Plata, su primer club a nivel profesional. Sin embargo, siendo jugadora del «Pincha» y a días de viajar al Mundial Sub-20 de Japón 2012, sufrió la rotura de los ligamentos cruzados. Ese golpe la sumió en una profunda tristeza: «No quería saber absolutamente nada con el fútbol… me puse a trabajar en una panadería y engordé muchísimo«, relató.

Pero la resiliencia pudo más. Regresó al fútbol en Boca Juniors, dio el salto a España (CD Tacón, Rayo Vallecano) y luego a México (Pachuca, León). Su figura cobró tal relevancia que Nike la auspició para brindar charlas inspiracionales y ser una de las caras principales en la presentación de su primera colección de ropa exclusiva para el fútbol femenino.

Habilidad y orgullo

Chule fue vital en la clasificación y disputa del histórico Mundial de Francia 2019, un torneo que puso en evidencia años de machismo, mezquindad y desidia por parte de la AFA. Tras la eliminación, Bravo se consolidó como referente del primer seleccionado nacional de fútbol para mujeres reconocido mundialmente y lideró un reclamo pidiendo la salida del DT Carlos Borrello: «Pensamos que ellos no están a la altura de lo que pretendemos«, disparó sin filtros. Aquello le costó ser marginada de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 por una dirigencia exclusivamente masculina.

Esa misma valentía para defender sus ideas futbolísticas y los intereses de su equipo la caracteriza en su vida personal, donde vive libre y públicamente su elección sexual. El apoyo fundamental de su compañera quedó también evidenciado ayer en el recinto: «Quiero agradecerle a mi pareja que me entiende y me acompaña en mis momentos más difíciles«.

«Me alegra que hayan cambiado la mentalidad»

Aquel regreso del Mundial 2019 dejó una imagen memorable. Al llegar de Francia fue recibida por un numeroso grupo de vecinos y subida a un camión de bomberos que la condujo en caravana al club Villa Garibaldi (foto), donde aprovechó para dejar un mensaje directo a su comunidad: «Es difícil jugar al fútbol cuando sos mujer… me alegra que muchos de los que están acá hayan cambiado la mentalidad, de en su momento haberme mirado mal por considerarme una ‘machona’«. Y dejó en claro su objetivo: «Fuimos a dejar una imagen y a dejar un camino para las chicas chiquitas que quieren jugar a la pelota y por ahí les da vergüenza«.

El corazón del homenaje en el HCD

Ayer, en una sesión con numerosos amigos y familiares de la futbolista, la concejal Mirna Gurina señaló que «reconocer a Chule es una deuda que tenía pendiente el Concejo Deliberante… rompió el techo de cristal que tanto les cuesta romper a las mujeres«. El homenaje también contó con la presencia de Jorge Maldonado, entrenador que la inició en AMFAB, y José Haedo, periodista local que la siguió desde sus primeros años.

Algunos concejales, de su misma generación, recordaron su infancia juntos en las canchitas. Desde la bancada vecinalista, Juan Ihidoy confesó: «Me acuerdo de haberte visto jugando… y decirle con orgullo a mis compañeros de facultad: ‘Esa chica es de mi pueblo, esa chica jugó contra mí‘». El radical Juan Gómez sumó: «Era la figura que todos queríamos tener en el equipo«. Por su parte, la concejal massista Alejandra Irazú destacó su impacto en las nuevas generaciones: «Sos una referente desde muy chica… lo más importante es lo que dejaste, que es esa semillita«.

Cuando tomó la palabra, Chule agradeció el reconocimiento y puso sobre la mesa temas silenciados en el alto rendimiento como la salud mental: «Hubo momentos donde mi salud mental no estuvo muy bien. La pasé mal, me costó, hubo días oscuros… somos personas antes que deportistas«, reveló emocionada.

Además, usó el estrado legislativo para lanzar un fuerte reclamo hacia la dirigencia política: «Hubo puertas donde me prometieron ayuda, acompañamiento y apoyo para todo el fútbol femenino y muchas veces quedó solamente en palabras… los sueños y los proyectos necesitan hechos y no solo promesas«.

«Si hoy hay algo que me pone feliz es ver cuánto creció Magdalena. Yo viví discriminación por jugar al fútbol siendo mujer. Me tocó escuchar cosas feas, sentir que este espacio no era para nosotras y hoy veo un pueblo mucho más abierto, con muchas chicas jugando, con familias acompañando y me emociona de verdad. Hoy hay más de 400 chicas jugando al fútbol en los clubes y eso tiene que hacernos sentir orgullosos, pero también responsables«, señaló la futbolista, que desea también ser entrenadora.

«Tengo un sueño muy grande y espero poder llevarlo adelante junto con Héctor Lencina, la Liga y el municipio, un proyecto que haga crecer todavía mucho más el fútbol femenino en Magdalena, que acompañe, que forme, que abra puertas y haga de estas chicas un camino mucho más fácil, porque quiero que hayan muchas más Chules«.

«Pero para eso necesitamos gente que acompañe, que crea, que vaya a la cancha y que sea hincha del fútbol femenino, porque si algo aprendí en este camino es que los sueños no tienen género, tienen coraje y cuando una mujer se anima a soñar, ya no hay nadie que la pare«, concluyó Ruth Bravo.