La muerte del Indio Solari desató una despedida popular sin precedentes. Con multitudinarias misas ricoteras en La Plata, Plaza de Mayo y distintas ciudades del país, miles de seguidores homenajean a un artista cuya obra trascendió generaciones y se convirtió en parte de la identidad cultural argentina.
La muerte de Carlos Alberto «Indio» Solari deja un vacío difícil de dimensionar. A los 77 años falleció uno de los artistas más influyentes, convocantes y trascendentes de la historia del rock nacional, una figura que logró construir una obra capaz de atravesar generaciones y convertirse en parte de la identidad cultural del país.
Según confirmó la autopsia realizada en la morgue de Ituzaingó, el músico murió a causa de un accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico ocurrido durante la madrugada del viernes en su vivienda de Parque Leloir. La noticia provocó una inmediata conmoción en todo el país y generó homenajes espontáneos en distintas ciudades, especialmente en La Plata, clave en su historia artística y en el nacimiento de uno de los fenómenos culturales más importantes.
Más allá de las circunstancias de su fallecimiento, la noticia golpea por lo que representa: la despedida de uno de los últimos grandes mitos vivos del rock argentino.
De Paraná a La Plata: los primeros años
Aunque nació el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, la historia artística del Indio Solari está profundamente ligada a La Plata. Fue allí donde estudió Bellas Artes y comenzó a vincularse con el ambiente contracultural que florecía en la ciudad durante los años setenta.
En ese contexto conoció a Eduardo «Skay» Beilinson, quien se convertiría en su principal socio creativo. Junto a la Negra Poly, Rocambole y otros artistas de la escena empezaron a darle forma a un proyecto que inicialmente combinaba música, teatro, poesía, humor y performance.
Ese experimento artístico terminaría convirtiéndose en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que transformó para siempre la historia del rock nacional.

El nacimiento de Los Redondos
Los primeros shows estaban lejos del formato tradicional de una banda de música. Eran verdaderos happenings donde convivían personajes extravagantes, intervenciones teatrales, monólogos y canciones que comenzaban a perfilar una identidad completamente distinta a todo lo que existía en ese momento.
La consolidación llegó durante los años ochenta. En 1985 editaron Gulp!, su primer disco de estudio, y apenas un año después lanzaron Oktubre, considerado una de las obras fundamentales del rock argentino.
A partir de allí la banda inició un recorrido que la llevaría a convertirse en un fenómeno único. Discos como Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado, La mosca y la sopa, Lobo suelto, cordero atado, Luzbelito, Último bondi a Finisterre y Momo Sampler ampliaron una obra que combinó poesía, crítica social, literatura, marginalidad urbana y una mirada singular sobre la realidad.
La independencia como bandera
Uno de los rasgos que distinguió al Indio y a Los Redondos fue su decisión de mantenerse al margen de las estructuras tradicionales de la industria musical.
La banda logró alcanzar una popularidad masiva sin depender de las grandes discográficas, sin presencia permanente en televisión y prácticamente sin conceder entrevistas. Mientras otros artistas construían su carrera desde los medios de comunicación, Los Redondos apostaban a la autogestión y al vínculo directo con el público.
Las misas ricoteras y un fenómeno social sin precedentes
Durante los años noventa el fenómeno creció hasta dimensiones impensadas. Miles de jóvenes comenzaron a recorrer el país para seguir cada recital, dando origen a las llamadas «misas ricoteras», encuentros multitudinarios que trascendían lo musical y se convertían en verdaderos rituales colectivos.
El Indio pasó de ser el líder de una banda de culto a convertirse en una referencia cultural para varias generaciones. Sus recitales reunían a personas de distintas edades, clases sociales y procedencias geográficas, algo pocas veces visto.
Las canciones de Los Redondos comenzaron a formar parte de la vida cotidiana de millones de argentinos y muchas de sus letras quedaron grabadas en la memoria colectiva.
La etapa solista y una convocatoria cada vez mayor
La separación de Los Redondos en 2001 pareció cerrar una etapa irrepetible, pero lejos de desaparecer, Solari volvió a reinventarse.
En 2004 inició su carrera solista junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado con el lanzamiento de El tesoro de los inocentes. Más tarde llegarían Porco Rex, El perfume de la tempestad, Pajaritos, bravos muchachitos y El ruiseñor, el amor y la muerte.
Contra todos los pronósticos, su convocatoria no disminuyó. Por el contrario, continuó creciendo hasta alcanzar cifras históricas.
En marzo de 2017 encabezó en Olavarría el recital pago más multitudinario de la historia argentina. Aquella presentación terminaría siendo también la última vez que el Indio apareció físicamente sobre un escenario.
A través de sus redes sociales, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado expresaron su profundo dolor por la muerte de Solari y confirmaron que mantendrán el recital previsto para este sábado en Comodoro Rivadavia. La banda señaló que atraviesa momentos de conmoción y tristeza, pero consideró que reunirse junto al público es una de las pocas formas posibles de transitar colectivamente la pérdida. Además, anunciaron que el show será transmitido en vivo para que los seguidores de todo el país puedan acompañar el homenaje.
La lucha contra el Parkinson
En 2016 el músico reveló públicamente que padecía Parkinson, enfermedad que marcó sus últimos años de vida.
A pesar de las dificultades de salud, nunca abandonó por completo la actividad artística. Continuó grabando música desde su estudio Luzbola, participó virtualmente en conciertos de Los Fundamentalistas y mantuvo colaboraciones con artistas de nuevas generaciones, demostrando una vigencia que atravesó décadas.
Incluso en sus últimos años siguió siendo una referencia para músicos jóvenes y una figura respetada dentro y fuera del rock.
La Plata volvió a convertirse en una misa ricotera

La dimensión de su figura quedó reflejada este mismo viernes en las calles de La Plata. Apenas se conoció la noticia de su fallecimiento, decenas de fanáticos comenzaron a concentrarse en la emblemática esquina de 7 y 50 para improvisar una verdadera misa ricotera.
Con banderas, remeras, abrazos y canciones, seguidores de distintas edades coparon el centro platense para despedir a quien consideran mucho más que un músico. Durante varias horas se escucharon clásicos de Los Redondos y de su etapa solista en una escena cargada de emoción que recordó aquellas históricas convocatorias que acompañaron toda su carrera.
No fue una convocatoria organizada oficialmente, sino una reacción espontánea de miles de personas que sintieron la necesidad de reunirse para compartir el dolor y celebrar la vida de un artista que ayudó a construir parte de la identidad cultural de la ciudad.
La conmoción tuvo su primer epicentro a Parque Leloir, donde se encuentra la vivienda en la que el músico pasó las últimas décadas. Desde las primeras horas posteriores a conocerse la noticia, decenas de seguidores comenzaron a acercarse al barrio para dejar flores, banderas, cartas y mensajes de despedida frente a la casa del artista.
Con el correr de la jornada, la concentración fue creciendo y el lugar se convirtió en una suerte de santuario improvisado. Entre aplausos, canciones y abrazos, fanáticos de distintas generaciones compartieron recuerdos y homenajearon a quien consideraban mucho más que un músico: una referencia cultural y emocional que acompañó gran parte de sus vidas.
Una despedida que moviliza al país

La conmoción también se expresó en las calles de la Ciudad de Buenos Aires. Miles de seguidores comenzaron a concentrarse durante la tarde en Plaza de Mayo para protagonizar una multitudinaria misa ricotera en homenaje al artista. Con banderas, bengalas, remeras de Los Redondos y canciones que marcaron generaciones, la histórica plaza se transformó en un enorme punto de encuentro para despedir a una de las figuras más convocantes de la cultura popular argentina. La convocatoria surgió de manera espontánea a través de las redes sociales y rápidamente reunió a fanáticos llegados desde distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Las expresiones de afecto se multiplicaron además en numerosas ciudades del país. En Mar del Plata, cientos de seguidores fueron convocados frente al Monumento a San Martín para compartir canciones, recuerdos y banderas ricoteras. En Córdoba y Rosario también se organizaron encuentros espontáneos y homenajes colectivos que reflejaron la magnitud del fenómeno cultural construido por Solari a lo largo de más de cuatro décadas. Desde grandes centros urbanos hasta pequeñas localidades, miles de personas se reunieron para cantar sus canciones y agradecer el legado de un artista que trascendió ampliamente los límites del rock.
La magnitud de la despedida también tuvo repercusiones en el ámbito político. Mientras avanzaban las gestiones para organizar un homenaje público de alcance nacional, dirigentes de la oposición impulsaron la posibilidad de realizar un velatorio en el Congreso de la Nación, tal como ocurrió en el pasado con figuras populares como Mercedes Sosa, Leonardo Favio y Sandro. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien argumentó que el Palacio Legislativo no reunía las condiciones de seguridad y logística necesarias para un evento de semejante convocatoria.
La decisión generó debate y volvió a poner de manifiesto la dimensión social del fenómeno ricotero. Mientras el Gobierno nacional analizaba alternativas para la despedida pública, miles de fanáticos continuaban movilizándose en distintos puntos del país, confirmando que la muerte del Indio Solari se convirtió en uno de los acontecimientos culturales y populares más impactantes de los últimos años.
Mientras tanto, desde la cuenta oficial del Indio informaron que la despedida pública se realizará el domingo 7 de junio, aunque el lugar aún no fue confirmado.
Las muestras de afecto llegaron desde todos los sectores de la cultura, la música y la política. Artistas, periodistas, dirigentes y fanáticos coincidieron en destacar el legado de una figura irrepetible, capaz de generar un vínculo emocional pocas veces visto entre un artista y su público.
El legado de una figura irrepetible
El Indio Solari fue mucho más que un cantante. Fue compositor, poeta, artista visual, referente cultural y la voz de generaciones enteras que encontraron en sus canciones una forma de interpretar el mundo.
Su obra trascendió el rock para convertirse en parte de la memoria colectiva argentina, construyó una carrera única, siempre fiel a sus convicciones y alejada de los caminos tradicionales.
Su voz se apagó este 5 de junio de 2026, pero su legado seguirá vivo en cada canción, en cada recital y en cada rincón del país donde todavía resuenan las obras de uno de los artistas más importantes que dio la Argentina.
Se fue el Indio. Quedan sus discos, sus letras y el recuerdo imborrable de un artista que marcó la vida de millones de personas.

Fotos: Radio Provincia
