El diputado y candidato libertario quedó en el centro de la tormenta por su vínculo con Fred Machado, empresario acusado de narcotráfico en Estados Unidos. La oposición pide su expulsión de la Comisión de Presupuesto y crecen las presiones internas para que baje su candidatura. Bullrich le soltó la mano y Milei guarda silencio.
José Luis Espert enfrenta su momento político más crítico. Acusado de mantener vínculos financieros con Alfredo “Fred” Machado, empresario detenido por narcotráfico y fraude en Estados Unidos, el diputado y primer candidato de La Libertad Avanza por la provincia de Buenos Aires quedó aislado en el Congreso, apuntado por la oposición y sin respaldo firme de su propio espacio. En la Cámara de Diputados ya se discute su posible remoción como presidente de la Comisión de Presupuesto, mientras que dentro del oficialismo crecen las voces que piden su renuncia a la candidatura.
El escándalo estalló tras la revelación de documentos judiciales del estado de Texas, que acreditan una transferencia de 200 mil dólares realizada a Espert en febrero de 2020 desde un fideicomiso vinculado a Machado, hoy con pedido de extradición por delitos vinculados al narcotráfico. Aunque el diputado asegura que todo se trata de una “campaña sucia”, hasta ahora no ha desmentido ni explicado con claridad el origen de esos fondos.
Sin defensores y bajo fuego cruzado
El conflicto explotó durante una sesión de la Comisión de Presupuesto, que originalmente estaba convocada para discutir el proyecto del Presupuesto 2026. Sin embargo, el foco rápidamente se desvió: 27 de los 49 legisladores exigieron la renuncia de Espert a la presidencia de la comisión. Entre ellos, Unión por la Patria, la izquierda, bloques provinciales y la Coalición Cívica, en un frente opositor poco habitual pero cohesionado por la gravedad de la denuncia.
“Es inentendible que José Luis Espert siga siendo presidente de esta comisión. Tiene que ser removido inmediatamente”, lanzó Germán Martínez, jefe del bloque peronista. Desde el FIT, Vilma Ripoll lo tildó de “socio del narcotráfico” y hasta ironizó con el ya famoso lema del libertario: “¿Cárcel o bala, Espert?”.
Lo más llamativo fue el silencio —o la tibieza— del oficialismo. El presidente Javier Milei se limitó a calificar el caso como “chimentos de peluquería” y habló de una “operación repetida” desde 2019. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad y candidata por CABA, fue más dura: “No podemos aceptar conductas de personas que hayan recibido plata del narco. Espert debe aclarar ya esta situación”.
Esa declaración fue interpretada como un claro quiebre dentro del núcleo libertario. Bullrich, quien hasta hace semanas acompañaba a Espert en actos de campaña, optó por despegarse. “Es alguien que estaba en una elección y se le metió alguien vinculado al narco”, intentó matizar, aunque evitó confirmar si el diputado debe seguir como candidato.
Debate tenso, estrategia dividida
Durante la sesión, Espert mantuvo su postura desafiante. Se negó a ceder la palabra, interrumpió a diputados opositores y exigió avanzar con el tratamiento del presupuesto. “Vamos a hacer pasar a los funcionarios. Perdimos mucho tiempo”, gritó ante la creciente tensión en la sala. Pero la escena dejaba entrever un dato político central: nadie, ni siquiera sus aliados libertarios, se animó a defenderlo con fuerza.
Carlos Zapata y Gabriel Bornoroni, dos figuras relevantes de La Libertad Avanza en Diputados, intentaron desviar el foco hacia la discusión presupuestaria, pero evitaron mencionar a Espert directamente. La oposición lo notó. “Meten la cabeza bajo tierra como el avestruz y no se animan a sacarse una foto con él”, ironizó Martínez.
Aunque no se logró reunir en ese momento los votos necesarios para desplazarlo de la presidencia de la comisión —lo que requeriría el tratamiento en el recinto, según el artículo 107 del reglamento de la Cámara—, la oposición ya trabaja en varias estrategias para forzar su salida en la próxima sesión.
Una de ellas sería incluir la remoción de Espert como un artículo dentro del proyecto de Presupuesto 2026. Otra, más directa, es una moción para tratar sobre tablas un proyecto de resolución. De no mediar un volantazo libertario, la oposición confía en tener los votos suficientes.
La campaña libertaria, en crisis
El caso Espert no solo sacude al Congreso. También pone en jaque a la campaña de La Libertad Avanza en su tramo final. A menos de un mes de las elecciones, el escándalo amenaza con dañar la imagen de un espacio que venía de capitalizar el respaldo del expresidente estadounidense Donald Trump y mostrarse competitivo en la provincia de Buenos Aires.
La presión interna para que Espert decline su candidatura crece. Algunos dirigentes libertarios, off the record, reconocen que su permanencia “es un lastre” y temen que arrastre al resto de la boleta.
El diputado, por ahora, se mantiene firme. Rechaza las acusaciones, asegura que se trata de una operación “vieja” y solo admitió haber volado en un avión de Machado. “Si yo hubiera sabido que era narco, no le estaría agradeciendo a los cuatro vientos”, dijo. Sobre la transferencia de 200 mil dólares, sigue sin dar explicaciones claras.
Lo cierto es que, mientras Espert se aferra al cargo y a la candidatura, la oposición afila los cuchillos y el oficialismo lo mira con distancia. En la antesala de una elección clave, el escándalo ya trastocó la agenda política del Congreso y amenaza con reconfigurar el mapa electoral.
