Barriletes en el cielo de Magdalena: una jornada para reflexionar sobre la ludopatía y las pantallas

Este domingo por la tarde, el acceso a la ciudad de Magdalena se tiñó de colores cuando decenas de barriletes se remontaron en el marco de la Barrileteada Nacional por la prevención de la ludopatía y los efectos del uso excesivo de pantallas en la infancia y la adolescencia. La propuesta, nacida de la iniciativa del pediatra e infectólogo Rubén Omar Sosa, tuvo su epicentro frente al Hospital Garrahan, en Parque Patricios, y se replicó en diferentes puntos del país. En Magdalena, la organización estuvo a cargo de Magdalena Sin Barreras y Madres y Padres TEA Magdalena.

Desde las 15 horas, más de 150 vecinos y vecinas se dieron cita en el Parque de la Memoria, donde más de 50 cometas volaron en simultáneo. “Cielo azul, viento suave, el día parecía diseñado para remontar barriletes”, expresó la concejal Mirna Gurina, que además integra la agrupación Magdalena Sin Barreras. La jornada reunió a familias enteras, muchas de ellas con integrantes con discapacidad, y contó también con la participación de instituciones, organizaciones sociales y referentes políticos locales.

Durante el encuentro se leyó la declaración BARRILETEADA 2025: PREVENCIÓN DE LA LUDOPATÍA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES Y EL EFECTO DE LAS PANTALLAS EN EL NEURODESARROLLO, un texto que advierte sobre los riesgos de la hiperconexión. Allí se subraya que el exceso de pantallas puede derivar en ansiedad, depresión, aislamiento y conductas adictivas. En Argentina, los niños usan dispositivos entre 2 y 4 horas diarias, y los adolescentes —sobre todo entre 12 y 16 años— son el sector más expuesto.

Los números son contundentes:

  • Entre el 4 y el 8% de los jóvenes sufre ludopatía asociada a pantallas.
  • El 46% de los adolescentes reconoce problemas por el uso excesivo de internet.
  • El 12% admite jugar compulsivamente en línea y el 8% gastó dinero real.
  • El 16% de los jóvenes apuesta en plataformas online, y 8 de cada 10 lo hicieron el último año.

Además, el documento advierte sobre los impactos neurológicos: retrasos en el lenguaje, dificultades de atención, alteraciones en el sueño por la luz azul de los dispositivos y problemas en el desarrollo cognitivo y emocional.

Una convocatoria que unió al país de norte a sur

La barrileteada, encabezada a nivel nacional por el Dr. Sosa —quien desde hace años impulsa estas actividades solidarias—, tuvo manifestaciones desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. En la Ciudad de Buenos Aires, la concentración principal reunió a cientos de familias frente al Garrahan, que levantaron sus barriletes como emblema de libertad, juego y desconexión digital.

“Estamos ante una emergencia silenciosa”, advirtió Sosa en su discurso. Y agregó: “La incomunicación a pesar de la conexión, la ludopatía en aumento y el impacto de las pantallas en el cerebro infantil son realidades que no debemos subestimar. La pantalla como refugio inmediato frena la creatividad y genera infancias irritables y sin motivación”.

La imagen de barriletes de distintos tamaños y colores se transformó en un símbolo del valor del juego compartido y en movimiento. “Jugar desarrolla la creatividad, fortalece la empatía y promueve las habilidades sociales. Es tiempo de volver a mirar el cielo e invitar a los chicos a desconectarse de las pantallas”, remarcó el pediatra.

Así, la barrileteada se consolidó como una acción colectiva de concientización y cuidado: rescatar el juego, estimular la creatividad y fortalecer los vínculos sociales. El mensaje final apuntó a los adultos: no se trata de rechazar la tecnología, sino de reconocer que, al poner una pantalla en manos de un niño “para que no llore”, se le arrebatan vivencias esenciales para su desarrollo.