Triple femicidio en Florencio Varela: conmoción, movilizaciones y un país en alerta

Tras cuatro días de angustiosa búsqueda, este miércoles se confirmó el peor desenlace: Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15) fueron halladas sin vida en una vivienda de Florencio Varela, en la misma zona donde se había registrado la última señal del celular de una de ellas. Las jóvenes habían desaparecido el viernes, luego de ser vistas en la rotonda de La Tablada, cuando subieron a una camioneta blanca.

El hallazgo reveló una trama de violencia brutal. Según las primeras pericias, las tres fueron secuestradas, torturadas y asesinadas en un operativo que, según el ministro bonaerense Javier Alonso, estuvo planificado como un “mensaje narco” y fue transmitido en redes sociales a modo de disciplinamiento. La investigación apunta a una organización criminal con base en el barrio 21-24 y ya hay cuatro detenidos, mientras un traficante peruano es el principal señalado como responsable de dar la orden para el crimen. Los allanamientos continúan y la fiscalía advirtió que la investigación está en curso.

La pasividad inicial de la policía

Familiares y allegados denunciaron que la policía bonaerense tardó 48 horas en iniciar la búsqueda y que en la comisaría de Ciudad Evita se negaron a tomar la denuncia el sábado, aduciendo que había que esperar 24 horas. Tampoco se activó la Alerta Sofía, a pesar de que se trataba de una menor de edad. Esa demora resultó fatal. “Estamos hablando de una nena de 15 años y no hicieron nada”, señaló una prima de Lara.

El estallido social y las movilizaciones

El horror del triple femicidio generó una reacción inmediata. Desde la mañana del miércoles se multiplicaron las concentraciones en La Tablada, Florencio Varela y decenas de ciudades del país. La Plaza Flores en CABA fue epicentro de la protesta: miles de mujeres, organizaciones feministas, sindicales y sociales se reunieron con la consigna: “¡Fue triple femicidio! Justicia por Brenda, Lara y Morena”.

Las manifestaciones se replicaron en Córdoba, Mendoza, La Plata, Mar del Plata, Rosario, Chivilcoy, Olavarría, El Bolsón y Trelew, entre otras ciudades. La indignación no tardó en chocar con la represión: en Plaza Flores, la Policía de la Ciudad intentó aplicar el protocolo antipiquetes, hubo corridas y al menos diez personas resultaron detenidas.

“¿Sabés por qué corren a la policía? Porque ellos son responsables de que las maten”, gritaba una vecina mientras se enfrentaba a los uniformados. El gesto se repitió en múltiples puntos del país, confirmando la potencia de una movilización que vuelve a marcar la agenda política y social.

Convocatoria federal

En la asamblea posterior a la concentración en Plaza Flores se resolvió convocar a una marcha federal el sábado 27 de septiembre a las 16:30 desde Plaza de Mayo hasta el Congreso bajo la consigna: “No hay víctimas buenas ni malas, hay femicidios. Ninguna vida es descartable”.

Femicidios en cifras

El caso reabre el debate sobre la magnitud de la violencia machista en Argentina. Según el Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema, en 2024 hubo 228 víctimas directas de femicidio, lo que equivale a un asesinato cada 39 horas. En tanto, el Observatorio de Femicidios de la ONG La Casa del Encuentro contabilizó 164 víctimas en los primeros ocho meses de 2025, con la provincia de Buenos Aires a la cabeza.

El triple femicidio de Brenda, Morena y Lara no es un hecho aislado, sino el reflejo más brutal de una violencia que persiste y se recrudece. Frente a ello, la respuesta vuelve a estar en las calles: el grito colectivo de Ni Una Menos que exige justicia y un Estado presente.

El horror del triple femicidio se conoció casi enseguida de que estallara la indignación en las noticias y redes sociales por unos videos de estaciones de servicio —entre ellos el caso de la Shell Crespo en Entre Ríos y una YPF en Córdoba— que reproducen escenas de secuestro y desaparición de mujeres como si fueran un chiste publicitario. La coincidencia temporal acentuó la indignación social: mientras la violencia de género se cobra nuevas víctimas, persiste en el espacio cultural y mediático una banalización de los mismos mecanismos femicidas.