Un violento video de YPF en Córdoba reaviva los repudios tras el antecedente de Shell

Una estación de servicio YPF de Marcos Juárez, en Córdoba, quedó en el centro de la polémica luego de que se viralizara un video promocional en el que empleados desmayan a una mujer con un golpe en la cabeza, luego la introducen en una bolsa de consorcio y la arrojan violentamente contra el piso. La pieza, difundida en redes sociales, fue señalada como un acto de violencia simbólica y misoginia que trivializa la violencia de género.

El episodio, que rápidamente generó repudio en plataformas digitales, recordó el repudio generado horas antes por un video publicado días atrás en Crespo, Entre Ríos, cuando una estación Shell difundió un spot similar. En ese caso, los playeros colocaban a una joven en una bolsa negra, la subían a una camioneta y festejaban haberse “deshecho” de ella. La escena evocaba crudamente el crimen de Ángeles Rawson y fue denunciada como una “jodita femicida”.

La periodista Ingrid Beck, referente de Ni Una Menos, fue una de las primeras en advertir sobre la reiteración del “formato”. En X escribió: “No entiendo si el secuestro de mujeres en bolsas de consorcio es tendencia en estaciones de servicio o qué”. Luego agregó que podría tratarse de la importación de un trend machista de TikTok en el que hombres “se deshacen” de “la de marketing” como un chiste.

En Crespo, la presión social obligó a la concesionaria Erich Wagner y Cía. SRL a pedir disculpas y a Raízen, licenciataria de Shell en la Argentina, a despegarse del hecho. Incluso la justicia entrerriana abrió una investigación de oficio por posibles delitos de apología del crimen, incitación a la violencia e infracciones a la Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género.

En Marcos Juárez, en cambio, el primer reflejo fue el silencio, lo que profundizó la indignación. La estación de servicio no emitió un descargo inmediato y el video siguió circulando sin aclaraciones. Recién después, YPF publicó un breve comunicado institucional en el que “repudia cualquier manifestación de violencia”, deslindando responsabilidades en los empleados que participaron de la producción.

El contraste entre las respuestas empresariales no hizo más que alimentar las críticas. Mientras Shell buscó atenuar daños con disculpas formales, la reacción de YPF fue percibida como insuficiente frente a la magnitud del repudio social.

La reiteración del mismo esquema —un grupo de varones “deshaciéndose” de una mujer dentro de una bolsa— plantea un interrogante mayor: ¿se trata de hechos aislados o de la reproducción acrítica de un código misógino convertido en chiste viral? En cualquier caso, el impacto excede lo local. Feministas, periodistas y dirigentes políticos advirtieron que estas representaciones naturalizan prácticas asociadas a crímenes reales contra mujeres y borran la frontera entre humor y violencia extrema.

En un país donde se comete un femicidio cada 27 horas, como recuerdan las organizaciones, la circulación de este tipo de videos bajo marcas de alcance masivo no es un simple error de comunicación: es violencia simbólica con efectos sociales profundos.