Horacio Güelfo, el intendente nacido en Arditi y peronista que fue borrado de la historia de Magdalena

Hoy se cumplen 70 años del golpe cívico militar que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. El 16 de septiembre de 1955 se consumó la autodenominada Revolución Libertadora, que puso fin al primer ciclo de gobiernos peronistas y abrió un período de 17 años de proscripción al principal movimiento político y popular de la Argentina. El partido de Magdalena no fue ajeno a este suceso: el golpe del 55 dio por concluida anticipadamente la gestión del intendente Horacio Guillermo Güelfo (o Guelfo), quien había sido elegido por primera vez como jefe comunal en las elecciones de 1946 y volvió a ser validado por el voto popular en 1951.

A partir de los pocos testimonios y documentos disponibles, InformadorMgd se propuso rescatar del olvido y el ocultamiento el perfil y biografía de quien fuera durante nueve años intendente democrático y no cuenta con una calle, placa o señalamiento público que recuerde su paso por la intendencia municipal de Magdalena. Quizás se trate de una puntada inicial de un zurcido que permita reconstruir su vida, su obra y, por qué no, restituir su figura en la historia oficial y la trama urbana.

“Horacio Guillermo Güelfo nació el 7 de febrero de 1918 en Arditi, era hijo de Pedro Guelfo, italiano nacido en Torino, y de Angela Ceriani, también italiana, nacida en Lago Di Como. Al igual que su padre se dedicó al comercio agropecuario y fue representante de máquinas agrícolas. Eran diez hermanos, Horacio fue el anteúltimo hijo”, recuerda su nieta, Mónica Rosana Guelfo.

“Estudió en la escuela de Arditi y terminó en Bavio. Su primera maestra fue la Sra. Colomba Luisa Díaz de Pi Puig, quien fue una de sus votantes a pesar de no ser del mismo partido. Era un gran lector y estudioso de la historia argentina, apasionado por las vidas de Belgrano, San Martín y Rosas, entre otros. En 1943 se casó con Elda Semino, de Bavio, docente. En 1946 nace su único hijo, Horacio”, agrega.

Por ahora, casi las únicas fuentes de esta incipiente investigación son el testimonio de su nieta, junto con algunos recortes de semanarios locales publicados en Facebook por la profesora de geografía e integrante de la Asociación Amigos del Patrimonio Histórico de Magdalena, Rosanna D´Ippólito.

Lamentablemente, casi no hay documentos ni archivos públicos en Magdalena que puedan ser consultados, menos aún de esa época. En los archivos provinciales y en las bibliotecas de la Legislatura bonaerense o la Universidad Nacional de La Plata no hay registro de periódicos de Magdalena. Aparentemente tampoco casi existen artículos periodísticos, escritos, “papers” o documentos académicos que hayan estudiado o simplemente enumerado la sucesión de gestiones comunales en la historia de Magdalena, al menos en los últimos 30 años. Una búsqueda en la web arroja como únicos resultados la publicación de un recordatorio a un mes de su deceso, en la sección de avisos fúnebres del diario El Día de La Plata del 15 de agosto de 2012, y otro al cumplirse dos años de su partida, el 15 de julio de 2014.

Sin embargo, el aporte de Mónica Guelfo es un valiosísimo punto de partida para echar luz sobre un pasado no tan lejano pero que todavía se mantiene en las tinieblas: “Horacio Guillermo Guelfo fue Delegado Municipal en Bavio y luego se postula para intendente del Partido de Magdalena. Gana las elecciones a los 29 años de edad, con el primer mandato de Perón, en 1946, y fue reelecto para un segundo período, pero solamente estuvo hasta el golpe militar del año 1955, en el que fue destituido y perseguido. Entre otros progresos, hizo realizar la pavimentación de calles de la ciudad de Magdalena como así también en Verónica. También desde la ruta 11 hasta el pueblo de Bavio”.

“Consiguió provincializar el Hospital Santa María Magdalena, en ese momento empobrecido, y logró sumar recursos provinciales para el Partido de Magdalena. Aquellos que lo conocieron pudieron dar fe de su personalidad respetuosa, conciliadora y abierta al diálogo con quienes pertenecían a otros partidos políticos. Murió en 2012, a los 94 años. Fue ejemplo de honestidad para su familia, nietos y bisnietos”, recuerda su nieta.

Otros aportes, aunque difusos, coinciden en caracterizar al exintendente Güelfo como un hombre moderado y conciliador.

Se podría agregar entre los aportes a la reconstrucción de su gestión municipal que durante ella se planificó y construyó el Barrio Obrero de Magdalena, uno de los cientos de barrios construidos en todo el país durante el primer Plan Quinquenal de Perón, quizás la urbanización mejor diseñada de todo el distrito, rebautizado como Barrio Libertad por las fuerzas golpistas del 55. O la construcción del Instituto Penal de las Fuerzas Armadas (que originalmente iba a ser un instituto de menores), inaugurado en 1953 y hoy reconvertido en la Unidad 28 del Servicio Penitenciario Bonaerense. Seguramente también la lista se ampliaría con la construcción de otras obras públicas, entre ellas varias escuelas rurales, cuya edificación es llamativamente similar a las de las construcciones promovidas desde el ejecutivo nacional y la Fundación Evita.

Recién cuarenta años después de su destitución, a mediados de los años 90, Güelfo fue convocado por una gestión municipal del radicalismo, pero no para desagraviarlo ni rehabilitar su figura, sino para que se sumara al rechazo del movimiento vecinalista con base en Verónica y Pipinas que emergía en busca de la autonomía del Partido de Punta Indio.

Y vino a Magdalena, rememora Mónica Guelfo: “Defensor de la unidad del Partido, citando frase del Martín Fierro: los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera. Y eso es lo que pasó en el partido después de la división entre Magdalena y Verónica, según decía.”

Es posible que en este texto se haya deslizado algún error o dato impreciso. Las fuentes oficiales no existen, ya se ha dicho. Las informaciones electorales de 1946 y 1951 disponibles en la web tienen gran detalle en las cifras de cargos nacionales y provinciales, pero nula información sobre los cargos en los municipios. En rigor, la única lista de intendentes de Magdalena disponible está en el libro Partido de Magdalena. Su presencia en la historia argentina, de María Celsa Rodríguez, una suerte de compendio autobiográfico fusionado con un intento de minienciclopedia local, cuya lectura puede aportar tantos datos interesantes como flagrantes erratas. Allí, un “listado completo” de intendentes atribuido a Mónica Ortega suma imprecisiones y superposiciones justamente en el período que va de 1940 a 1960.

“En cada época hay que esforzarse por arrancar de nuevo la tradición al conformismo que pretende avasallarla. (…) El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza solo le es dado al historiador perfectamente convencido de que ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence. Y ese enemigo no ha cesado de vencer”, escribió el filósofo Walter Benjamin, víctima del nazismo, en sus tesis Sobre el concepto de historia.

Será cuestión de seguir tirando del hilo, de apelar a la memoria colectiva y a los archivos escondidos en algún rincón o biblioteca. Lo cierto es que, a 70 años de uno de los golpes de Estado más violentos que sufrió nuestro país, todavía hay personas que precisan ser rescatadas de la fraudulenta ignominia a la que fueron sometidas. Una de ellas es el joven intendente de Magdalena cuyo mandato quedó trunco: Horacio Guillermo Güelfo.