Elecciones bonaerenses sin votos nulos y con nuevo sistema de reparto de bancas

Por primera vez en la historia, la provincia de Buenos Aires contará los votos bajo su propia normativa electoral. El desdoblamiento dispuesto por Axel Kicillof habilita la aplicación de la ley provincial 5.109, que establece un esquema diferente al nacional y no contempla la categoría de voto nulo.

De este modo, en las elecciones del 7 de septiembre habrá solo tres tipos de sufragio: afirmativos, en blanco y de identidad impugnada. Todo lo que en comicios nacionales se hubiera considerado voto nulo —boletas no oficializadas, dañadas, incompletas o ilegibles— pasará a contabilizarse como voto en blanco.

Especialistas advierten que este cambio puede aumentar el peso estadístico del voto en blanco, aunque con incidencia reducida en los resultados finales. En 2023 apenas hubo 7.248 votos recurridos o impugnados sobre más de 5,2 millones de sufragios en la provincia. Aun así, las diferencias ajustadas en categorías municipales podrían volver más intensas las discusiones entre fiscales al momento de cerrar las actas.

Reglas propias para el conteo

La ley bonaerense, vigente desde 1946 y modificada por última vez en 1993, establece que solo se computarán boletas oficializadas por la Junta Electoral. Si aparecen varias del mismo partido dentro de un sobre, se contará una sola; si son de partidos distintos, se tomará como voto en blanco. Las boletas no autorizadas, borrosas o con tachaduras que impidan identificar la opción también se contabilizarán como blancos.

Otra novedad es el sistema de distribución de bancas. Mientras que en el orden nacional se aplica el método D’Hondt, en la provincia se utilizará el sistema Hare, que busca mayor proporcionalidad a partir del cociente electoral. Cada sección electoral tiene un piso distinto para acceder a la representación legislativa, que va del 5,5% al 33,3% según el distrito.

La normativa también regula los votos impugnados. En esos casos, las huellas digitales del votante se compararán con la ficha personal para validar la identidad. Los sobres de votos impugnados se mezclarán y escrutarán en simultáneo para impedir la individualización de cada mesa.

Capacitación y tensiones políticas

El cambio de reglas implica un desafío para autoridades de mesa y fiscales, que deberán capacitarse en una normativa nunca utilizada en elecciones provinciales y municipales. “Es un cambio importante en relación a los certificados de escrutinio de elecciones nacionales y un motivo más de capacitación”, explicó el politólogo Pablo Salinas, aunque advirtió que “habilita una zona gris que puede dar lugar a argumentos de fraude, sean fundados o no”.

El presidente Javier Milei ya agitó esa bandera en sus últimos actos en el conurbano, señalando que el nuevo esquema “permite el fraude”. El gobernador Axel Kicillof rechazó esas acusaciones y recordó que la boleta partidaria será la misma que se usa históricamente en Argentina, la misma que llevó al propio Milei a la Casa Rosada en 2023.

En la previa, las encuestas marcan un escenario adverso para La Libertad Avanza en territorio bonaerense, por debajo de Fuerza Patria, lo que explica la insistencia del oficialismo nacional en instalar sospechas sobre el resultado.

Ensayo en Monte Grande

La semana pasada se realizó un simulacro electoral en el centro de cómputos del Correo Argentino en Monte Grande. Allí, operadores cargaron telegramas de prueba bajo un sistema de doble control y resolución de incidencias. Representantes informáticos de las fuerzas políticas fiscalizaron en vivo el proceso, que será clave la noche del 7 de septiembre para garantizar transparencia en el recuento provisorio.

Materiales de capacitación e información

Guía para electores

Guía para autoridades de mesa