En un salón del Hotel Alvear que costó llenar y ante un auditorio menos entusiasta de lo esperado, Javier Milei encabezó el tradicional encuentro del Council of the Americas. El Presidente apuntó con dureza al kirchnerismo, pero evitó mencionar el escándalo que involucra a su hermana Karina, secretaria general de la Presidencia, señalada por presuntas coimas de la droguería Suizo Argentina. El caso se suma a las denuncias por contratos con la criptomoneda $Libra.
“Ayer asistimos a un espectáculo macabro en el Congreso, que está secuestrado por el kirchnerismo”, arrancó Milei, en alusión al rechazo legislativo al veto contra la Ley de Emergencia en Discapacidad. El mandatario acusó a la oposición de impulsar “un festival de gasto” y reafirmó que en las elecciones legislativas bonaerenses del 7 de septiembre “la gente elegirá entre las ideas de la libertad o el socialismo colectivista”.
El tono confrontativo contrastó con la frialdad de los empresarios, que aplaudieron poco y murmuraban sobre los riesgos de plantear los comicios como una batalla “de vida o muerte” en medio de la inestabilidad económica. Milei insistió en que “hay 6 millones de argentinos que hoy sí pueden comer” y que septiembre será “el último clavo al cajón del populismo decadente”.
También envió un mensaje directo al sector privado: “¿Dónde quieren la tasa de interés cuando del otro lado está el riesgo K? Les pido menos llanto por la volatilidad”. Mientras el Gobierno interviene para frenar el dólar con tasas altísimas y mayores encajes, el Presidente defendió la flotación cambiaria y aseguró: “Nos desendeudamos en US$50.000 millones”. Sin embargo, economistas advierten que la deuda consolidada subió a US$349.000 millones desde diciembre.
El cierre buscó encender al auditorio: “Nunca más al kirchnerismo”, lanzó Milei, arrancando un discreto aplauso, el más fuerte de una jornada que evidenció tensiones entre el relato oficial y la incertidumbre empresarial.
