Con la UCR bonaerense partida en cuatro, Hourcade se presenta para diputado nacional por la Coalición Cívica

La Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires atraviesa una de las crisis internas más profundas desde 1983. El cierre de listas nacionales dejó expuesta la falta de cohesión partidaria: por primera vez en cuatro décadas, el radicalismo bonaerense no tendrá una participación orgánica en ninguna alianza electoral, sino que se fragmentó en al menos cuatro espacios distintos.

La ruptura se originó en la discusión sobre la alianza Provincias Unidas, impulsada por los gobernadores y respaldada por el presidente de la UCR nacional, Martín Lousteau. El acuerdo proponía al exministro Florencio Randazzo como primer candidato a diputado nacional por Buenos Aires. Ese punto desató un fuerte rechazo en los sectores que responden a Miguel Fernández, titular del Comité de Contingencia, y a Maximiliano Abad, quienes consideraron inviable “militar” su candidatura en el territorio bonaerense.

El legislador Pablo Domenichini, presidente de la Convención de Contingencia y alineado con Evolución (Lousteau), había avanzado con la firma para incorporar al radicalismo a Provincias Unidas. Pero lo hizo sin el aval de Fernández ni de Abad, lo que derivó en una judicialización. El juez Alejo Ramos Padilla intimó al partido a presentar una adhesión formal consensuada, algo que no ocurrió. Finalmente, el 15 de agosto el magistrado confirmó que la UCR bonaerense quedaba fuera de la alianza de los gobernadores.

A partir de allí, cada sector tomó su propio rumbo:

  • Martín Lousteau jugará en Ciudad de Buenos Aires dentro de Ciudadanos Unidos.
  • Facundo Manes también migró a la Capital, donde será candidato a senador con su lista Para Adelante.
  • Maximiliano Abad lanzó el sello Nuevos Aires en Mar del Plata, con una nómina local encabezada por Gabriela Azcoitia.
  • Miguel Fernández selló un entendimiento con la Coalición Cívica-ARI, donde el intendente de Magdalena, Lisandro Hourcade, ocupa un lugar destacado en la lista junto a Juan Manuel López y Elsa Llenderrozas.

Este último movimiento generó fuertes críticas internas. Desde el sector del exintendente Gonzalo Peluso cargaron contra Hourcade y contra la actual conducción provincial. “Por primera vez desde 1983 el radicalismo bonaerense no tendrá lista propia. Se perdió la organicidad y cada dirigente quedó librado a su libre albedrío”, cuestionaron, al tiempo que denunciaron que la UCR aparece “diluida detrás de otros sellos” y que lo de Carrió “no es un acuerdo con la UCR, sino un grupo de radicales actuando como furgón de cola de la Coalición Cívica”.

Los pelusistas apuntaron directamente contra el intendente de Magdalena. Advierten que exponerse como candidato principal en una boleta con chances de quedar tercera o cuarta “pone en riesgo su propia gestión local”. “Un intendente no puede salir tercero en su propio distrito. Eso lo debilita políticamente y le quita legitimidad de cara a lo que viene. Fue electo hace un año y medio como intendente y se va a postular diputado nacional. ¿Con qué pergamino, con qué méritos? No tiene gestión para mostrar, no tiene trayectoria en el partido», remarcaron.

En ese sentido, la postulación de Hourcade se suma al grupo de candidaturas testimoniales de intendentes, ya que resulta poco probable que consiga los votos suficientes para acceder a una banca en el Congreso de la Nación. Su presencia en la lista aparece más como un gesto político que como una posibilidad real de ocupar una diputación.

Mientras tanto, los intendentes radicales priorizan la elección provincial del 7 de septiembre, donde competirán bajo el frente Somos Buenos Aires. Allí se juega buena parte de la estrategia territorial, en un escenario donde la irrupción de La Libertad Avanza y el peronismo buscarán más espacio en los concejos deliberantes locales.

En Magdalena, la disputa se proyecta también en el plano local. Al margen del protagonismo de Hourcade en la lista nacional, la disputa de los espacios en juego en el Concejo Deliberante suma a La Libertad Avanza que nunca participó a nivel distrital y al competitivo partido vecinalista Espacio de Pensamiento y Acción (EPA), que buscará consolidar representación frente al oficialismo radical y a la oposición peronista.

La UCR bonaerense llega a las legislativas nacionales partida en cuatro y sin un sello común. La fractura expone no solo diferencias coyunturales sobre nombres y alianzas, sino una crisis de conducción que deja al partido centenario sin identidad orgánica definida.